«La danza oriental sube el ego»

Bea Costa
Bea Costa VILAGARCÍA

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

Entrevista | Noemi Vázquez Las arousanas se suben al carro de la danza de los siete velos. Pero el baile oriental es mucho más. Un nuevo curso en Vilagarcía desentraña los secretos de esta disciplina

12 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

La danza oriental es mucho más que una bailarina contorneándose sensualmente y enseñando el ombligo. Es una disciplina milenaria con benignos efectos para la salud física y mental de quien la practica y que cada vez gana más adeptos en España. Vilagarcía acoge a partir de esta semana una nueva iniciativa de este tipo con la apertura de un taller de danza oriental en el centro Om Shanti. Noemí Vázquez ha decidido dar el salto al terreno de la didáctica y colaborar con esta iniciativa después de haber bailado no poco el raks sharky por todo el país. -¿Tiene el público en general una idea real de lo que es la danza oriental? -Existen muchos mitos y la información no llega a todo el mundo y no siempre es real, aunque el que quiere la encuentra. Las danzas orientales nacieron como culto a la fertilidad. Las había populares, civiles, sagradas y rituales. Es una danza ancestral que se remonta al Egipto faraónico, e incluso hay quien sitúa sus orígenes en la India. -¿Cuáles son esos mitos? -Se asoció al erotismo. A la imagen de los siete velos, la época de los harenes, las mil y una noches, los burdeles... -¿Como se alimentaron esos mitos? -A través de las leyendas creadas en occidente, por ese misterio que había sobre la inaccesibilidad del harén, sobre las bailarinas que intentaban seducir al sultán... pero no era así. Una mujer en un harén se valoraba más por ser culta, y dentro de esa cultura entraba saber cantar, tocar un instrumento, bailar y tener conocimiento de alguna ciencia o su religión. El cine americano alimentó más estos mitos, desprestigiando en sus películas la danza oriental. No así el cine francés, que siempre lo respetó más. -¿Que mínimos hacen falta para ponerse a bailar con unos bombachos y una túnica? -Para empezar hacen falta ganas. Cualquiera puede bailar, es para gente de cualquier edad. Es cierto que esta danza tiene un nivel técnico muy exigente, pero sólo si hablamos en el plano profesional. Pero también hay una danza popular, que puede practicar todo el mundo. La danza oriental es muy rica, tiene muchos matices y se valora mucho la expresión, no sólo la técnica. La finalidad no es provocar al espectador, sino transmitir un sentimiento. Por muy patoso que seas, una persona enseguida puede notar que avanza. -Habla de danza popular pero aún falta mucho para popularizarla ¿o pronto vamos a soltarnos en un banquete bailando un báladi (versión más popular de la danza)? -No, estamos muy lejos de eso. De hecho, en los espectáculos, cuando intento sacar a alguien al escenario, me encuentro con que todavía se cortan mucho. -¿Qué aporta la danza oriental al cuerpo? -Toda danza es buena, tanto emocional como físicamente, porque te da mayor vitalidad. Esta danza, en concreto, tiene algo especial. Los movimientos circulares que masajean todos los órganos internos favorecen mucho la biología femenina: el parto, la menstruación, fecundación, evita pérdidas de orina y mejora la circulación. Es una danza que te hace sentir bien contigo mismo, te sube el ego, establece un equilibrio cuerpo y mente y libera tensiones. -¿Y más atractivas? -Sí, también. -Es curioso que la danza oriental suscite cada vez más interés cuando no responde a los cánones estéticos del mercado ¿no? -Esta danza te refuerza el abdomen, pero no desarrolla los abdominales. Si naturalmente tienes tendencia a tener barriguita, la danza oriental no te la quita. Pero es que esta es una danza de los países árabes, y a los árabes le gustan mucho el cuerpo femenino con curvas. -¿Estamos ante un baile sólo para mujeres? -No, los hombres también bailan, y a veces tan vistosamente como las mujeres, aunque no hacen movimientos tan ondulantes. Sus movimientos son más vibratorios. Antiguamente, incluso bailaban los faraones de Egipto.