Reportaje | Plan contra la obesidad infantil en Catoira La dieta es cada vez peor y los casos de sobrepeso se triplican, ¿comodidad de los padres, desconocimiento? En el colegio Progreso se han propuesto comer bien
01 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?os niños desayunan con galletas integrales y meriendan yogures con bífidus sin saber para que sirven. Por los anuncios de la tele les suena que resultan beneficiosos para la salud, pero ni siquiera lo son tanto. En las despensas de los hogares entran cada vez más alimentos de los denominados funcionales o enriquecidos -que ayudan a regular el colesterol, la flora intestinal o con aportes de calcio- sustituyendo a los productos naturales. Son algunas de las primeras conclusiones que se extraen del programa contra la obesidad infantil que se está desarrollando en el colegio Progreso de Catoira con el fin de identificar las pautas alimentarias de los niños y actuar para mejorarlas. En esta sociedad de la opulencia, la oferta de alimentos aumenta día a día pero, paradógicamente, cada vez se come peor. Cantidad y variedad no implican necesariamente calidad y, por ello, urge informar y formar a las nuevas generaciones en hábitos sanos. Según han podido constatar la psicóloga Asunción Refojo y la nutricionista Gloria Sendón, en el colegio Progreso son muy pocos los niños que hacen las cinco comidas diarias recomendables: desayuno, tentempié de media mañana, comida, merienda y cena. «Algunos no desayunan y después pican mucho entre horas. La mayoría hacen sólo cuatro o tres comidas al día». En el cole se come mejor Otro de los problemas que han detectado entre los alumnos es el incremento de la comida rápida en su dieta diaria: congelados precocinados, hamburguesas o pizzas. «Es algo que se produce, sobre todo, los fines de semana. En el colegio -en el Progreso hay servicio de comedor escolar- se come más equilibrado. Muchos se quejan de que la comida del colegio no le gusta, pero les da la vida», señalan. Sobre los motivos de este déficit, el análisis es claro: falta de tiempo y falta de conocimiento. «Los padres deben saber que se pueden hacer comidas rápidas y saludables». De modo que el programa aborda, también, la vertiente formativa para progenitores y educadores a quienes se les impartirán charlas y distribuirán unos trípticos sobre la materia. «Lo que pretendemos es que los padres aprendan de los niños y los niños de sus padres, para que se acaben creando hábitos saludables». Falta agua en la dieta en favor de las bebidas preparadas y sobra bollería en detrimento de los bocadillos de toda la vida. Y como la mejor manera de predicar es con el ejemplo, en la cafetería del colegio ya han empezado a vender bocatas para que los chavales sustituyan el donut del recreo por la barra con chorizo y queso. La dieta debe ser saludable, pero no es suficiente para erradicar el sobrepeso. El ejercicio físico o cuestiones que pueden parecer menores como comer despacio y masticar bien, están muy descuidadas. Vida sedentaria «En las preguntas que le hacemos a los chicos vemos que la mayoría asocian ejercicio físico con adelgazar y que conocen muchos conceptos que les llegan a través de la publicidad, y que no deberían saber», según explica la psicóloga. Así pues, otro aspecto sobre el que se incide en este programa contra la obesidad es el fomento de la actividad física y la autoestima. «Los niños no se relacionan como antes, hacen una vida muy sedentaria, se encierran solos delante del ordenador y desarrollan un culto al cuerpo exagerado».