La cosa política
29 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?os de los cuatro candidatos a suceder a Manuel Fraga al frente del Partido Popular de Galicia se han dejado caer ya por el territorio de O Salnés. No parece que el ex conselleiro de Pesca, Enrique López Veiga , disponga de demasiadas opciones de resultar elegido, pero no por ello se priva de lanzar a los cuatro vientos su mensaje de renovación laica, centrista y marcadamente antinacionalista. En Arousa se mostró socarrón, con aquello de «eu non teño cartos para ir invitando á xente a cear», y compartió foto con las amistades forjadas a lo largo de su gestión, véanse el presidente de Opmega, Javier Figueira , y el ex director del Centro de Control do Medio Mariño, Juan Maneiro . El sector mejillonero, afín en general a las tesis populares, es una de las teóricas bazas en las que López Veiga podría bucear en busca de respaldo. Aunque, tal y como está el patio en la central bateeira, a punto de reventar por la tentativa de expulsión de San Amaro, la influencia de Figueira no atraviesa su mejor momento. El guía en la crisis El caso de Xosé Cuíña no tiene nada que ver. Pese a haberse sentado durante años a la vera de Fraga, en el mismo gabinete de gobierno, ambos representan dos formas irreconciliables de concebir el futuro del PPdeG. Como delfín histórico del patrón, el de Lalín tiene, a ojos de muchos militantes, la experiencia del fraguismo de su lado. «No comparto para nada su manera de ver la política, pero tampoco cabe duda de que es un hombre que tiene las cosas claras y que marca el camino para que los demás lo sigan. En un momento como éste, alguien como él, y no hay nadie más, puede ser lo más conveniente». Quien lo asegura es un longevo militante conservador, hoy apartado de la disciplina popular por las purgas desatadas tras la caída de Cuíña, pese a no ser uno de sus partidarios. En aquella limpieza es donde este hombre sitúa el mayor de los obstáculos que se interponen ante el ex conselleiro de Política Territorial: «Tiene el aparato del partido en contra, y ya se sabe. Yo, que he estado al frente de una pequeña agrupación, puedo decir que durante años nadie pagó las cuotas. Ahora es fácil coger a los de tu cuerda, hacer que paguen los últimos recibos, no avisar a quienes no interesen, y controlar así la elección de los compromisarios». Este es el primer paso que debe dar el PPdeG: la elección de los dos mil compromisarios que acudirán al congreso de enero para decidir quién dirigirá el partido después de Fraga. La secuencia es la siguiente. Todos quienes quieran tomar parte en la cita de Santiago deben anotarse como aspirantes en sus sedes locales respectivas hasta el 24 de noviembre. Apenas cinco días más tarde, entre el 29 y el 30, las agrupaciones municipales reunirán a sus militantes en asamblea, para que éstos voten a quienes consideren convenientes. Cada afiliado puede prestar su sufragio a un máximo de candidatos igual al número de representantes que le corresponde al concello en cuestión. Vilagarcía, por ejemplo, tiene un cupo de 25 compromisarios a elegir, además de Tomás Fole y Marta Rodríguez Aria s, que son vocales natos, y un puesto que se reserva para Nuevas Generaciones. Los cuatrocientos avales Una vez designados los compromisarios, los candidatos a la presidencia del PPdeG han de conseguir el aval de cuatrocientos de ellos para poder presentar sus credenciales en el decisivo congreso que se celebrará en Compostela. Los cuatro presidentes provinciales han proclamado ya sus preferencias. En A Coruña, Juncal secunda la apuesta de Rajoy y el aparato de Génova, Alberto Núñez Feijoo , quien dispone, además, del padrinazgo de Romay Beccaría . En Lugo, el propio Xosé Manuel Barreiro aspira a presidir el PPdeG con la bendición del presidente de la Diputación, Cacharro Pardo . La debilidad de Baltar por Cuíña, en Ourense, es de sobra conocida. ¿Y en Pontevedra? Rafael Louzán guarda silencio, al igual que el hombre llamado a concentrar la fuerza del PP pontevedrés en un futuro, el alcalde de Lalín y presidente de la Fegamp, Xosé Crespo . Este silencio enerva a no pocos alcaldes, dado el papel decisivo de Pontevedra en el relevo de Fraga. No en vano, se trata de la provincia que un mayor número de compromisarios, 750, sentará en Santiago. Sin embargo, nadie duda, de puertas adentro, de que Louzán, muy significado pese a las apariencias con la línea oficial marcada por Madrid, está con Núñez Feijoo. Es más, no falta quien le acusa directamente de instigar el malestar hacia Cuíña: «Es Louzán el que más va diciendo por ahí que Cuíña se irá si no gana para formar otro partido», le reprocha un conocido militante arousano. Los hombres de Cuíña Mientras tanto, el gladiador de Lalín ha celebrado tres encuentros en la comarca, recabando interesantes resultados. En O Grove reunió a los concejales Paula Janza , a la que probablemente le hayan costado el escaño en Santiago sus críticas hacia la dirección provincial por la operación desarrollada en su día para decapitar al cuiñismo; Fernando Meis y Alexandre Aguín , además de al ex edil Javier San Martín y al independiente y responsable de relaciones internacionales del Partido Galeguista, Francisco López , Chesqui . En Vilagarcía, Cuíña optó por el churrasco para sentar a sus afines a la mesa. Entre los comensales se pudo ver al ex presidente de la Autoridad Portuaria y del PP local, Manuel Bouzas , así como a Amadeo Rodríguez Vila , secretario xeral del partido en la misma época. No faltó al convite el antiguo portavoz municipal, Manuel Portas , ni un viejo amigo y gran valedor del ex conselleiro en la ciudad, Antonio Barreiro , que llegó a presidir la agrupación vilagarciana de forma provisional. Dicen que él es uno de los que están dispuestos, incluso, a dejar la gaviota. De momento, el último cónclave tuvo lugar en Valga. El alcalde, José María Bello Maneiro , el regidor de Portas, Roberto Vázquez , y el ex presidente de la Diputación, Manuel Abeledo , estuvieron allí. Y, tal vez lo más preocupante para el sector oficialista, un muy potente empresario del sector metalúrgico. Eso significa financiación, y ahí duele.