Crónica | Una herencia en rojo La peatonalización ha revalorizado el muelle de Pasajeros, pero la forma en la que se ejecutó amenaza con hipotecar las maltrechas arcas portuarias
07 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?o sólo Rogelio Abalo, sino también los socios del Club de Mar, hoy integrados en el Liceo Casino, que en su día pelearon de forma contumaz contra el cierre total del muelle de Pasajeros al tráfico, se deben de estar frotando las manos ante el dictamen emitido por el Tribunal Superior. Ejecutada en el 2000, en tiempos de Manuel Bouzas, la peatonalización supuso un completo lavado de cara y una indudable revalorización para el disfrute público de un espacio emblemático cuya imagen estaba en franca decadencia. En el proyecto se invirtieron 540.910,89 euros, a los que ahora habrá que sumar los 48.000 con los que el TSXG obliga al Puerto a satisfacer los perjuicios causados al responsable del Abalo's. El éxito de la iniciativa está fuera de discusión, e incluso ha inspirado la reforma de la avenida que comunica el muelle con la avenida de A Mariña. Pero la forma en la que se llevó a cabo, sin dar opciones a los concesionarios del lugar, acaba de desvelarse como un pequeño desastre para la institución vilagarciana. Un puerto al que sus dimensiones y lo reducido de su tráfico obligan a trazar mil y una piruetas para esquivar los números rojos, no puede sacudir ocho millones de los de antes sin que un escalofrío lo recorra. Es una herencia envenenada que recibirá de pleno el nuevo presidente de la Autoridad Portuaria. Y, como hicieron en su día, aún diran las malas lenguas que el muelle se peatonalizó porque en realidad se estaba hundiendo. En fin.