Avanzadilla contra los vertidos

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

Reportaje | Protesta ante la depuradora de Cambados Un puñado de empresarios y responsables de la cofradía se concentraron ante la instalación de Tragove para protestar por un nuevo episodio contaminante en la zona

17 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

«¿Se puede decir que estamos hasta los coj...? Porque no se me ocurre una forma mejor de expresarlo». José Daporta, uno de los depuradores que ayer se concentró delante de la planta de tratamiento de aguas residuales de Cambados, hablaba rápido y encendido. La estación volvía a verter lo que no debía, y a los empresarios y a la cofradía se les ha agotado la paciencia. Así que ayer, conocedores de un nuevo episodio contaminante, un puñado de depuradores, la mariscadora Isabel Pérez y el patrón mayor acudieron a la zona de Tragove y esperaron. Era una protesta improvisada que tenía como misión advertir a quien corresponda de que el tiempo de la paciencia se está terminando. «Esto no puede ser. Un día tras otro está habiendo vertidos y aquí nadie nos hace ni caso», continuaba narrando Daporta, quien también es concejal del PSOE en Cambados. «Llevamos años sufriendo el fraude que supuso esta depuradora, que es un auténtico atentado contra todo. Contra el medio ambiente, contra los empresarios que estamos aquí asentados, contra las mariscadoras, contra todo», insistía. Tras una década de quejas, la invitación a la movilización social lanzada la pasada semana por la presidenta de las mariscadoras de Cambados, Isabel Pérez, abrió las puertas a la protesta de ayer. «Lo del frente social no sé si es viable o no, pero llegará un momento en que será imprescindible», sentenciaba ayer Daporta. Reconoce que al nuevo gobierno de la Xunta aún hay que darle un margen de confianza, «porque acaban de entrar y esto es una patata caliente que viene de atrás». Pese a ello, garantiza que tanto los empresarios como la cofradía estarán alerta para «exigir que las obras que hay que hacer se hagan, y que se hagan cuanto antes». Lo cierto es que la historia de la depuradora de aguas residuales de Cambados está plagada de vertidos, de quejas, de reclamaciones y de silencios institucionales y administrativos. Esos silencios parecen ser los que más exasperan a todos aquellos que se sienten afectados por las deficiencias que presenta la planta, y que se traducen en que con excesiva frecuencia se produzcan vertidos en la zona, tal y como han denunciado en reiteradas ocasiones desde la cofradía hasta los partidos políticos. En cualquier caso, las quejas de las mariscadoras van mucho más allá de los episodios contaminantes de la depuradora: Isabel Pérez recordaba la pasada semana que en la costa cambadesa hay un buen muestrario de todo tipo de vertidos. Y son vertidos a los que parece imposible ganarles la batalla, habida cuenta de su capacidad para mantenerse en el tiempo. Pese a ello, ahora, en Cambados, parecen estar dispuestos a partirse el cobre en esa guerra contra la contaminación.