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El auge del amor por lo civil

La Voz LA VOZ | VILAGARCÍA

AROUSA

Doscientas parejas se casaron en el Concello de Vilagarcía desde 1995 El número de bodas celebrado en Ravella ha ido creciendo hasta las 33 uniones del pasado año

12 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?uede que el matrimonio no esté de moda, pero quienes apuestan por él siguen empeñados en hacer del día de su boda el más bonito y memorable de su vida. En Vilagarcía, cada año crece el número de personas que apuesta por dar el sí quiero en el salón noble del Ayuntamiento. Poco a poco, el tópico de que las celebraciones en la casa consitorial son frías y desangeladas ha sido desterrado, y el pasado año 33 parejas ha elegido Ravella como escenario de su boda. El número de matrimonios civiles en Vilagarcía ha ido creciendo poco a poco. En 1995, cuando se dio validez legal a este tipo de uniones, fueron nueve las parejas que se casaron en Ravella. Y desde entonces, la cifra ha ido aumentando poquito a poco, pero sin pausa. ¿Quién casa? Normalmente, las bodas en el Concello de Vilagarcía son oficiadas por el alcalde, Javier Gago. Hasta ahora, él ha casado a la mitad de los matrimonios que han salido de Ravella. Roberto Araújo, con 26 bodas a sus espaldas, y Alejandro Quintela, con 17, son los que lo siguen en la lista. De vez en cuando también ofician la ceremonia concejales de los grupos de la oposición, pero durante el 2004 ninguno de ellos fue llamado para ratificar una unión civil. Sea quien sea el oficiante, lo cierto es que en Vilagarcía los novios no tienen que pagar nada por ser casados. El pago de los adornos florales y de la música -que siempre tiene que ser en directo- es el único gasto al que deben hacer frente los novios. El Concello también pone de su parte para dar solemnidad a las bodas municipales. Primero, escoge la madera del salón nobre para dar mayor lustro a la ceremonia. Después, extiende la alfombra roja para dar mayor sabor a la ceremonia. Y como guinda, entrega a los contrayentes un pequeño regalo para que recuerden su paso por Ravella. Pero no todo el mundo quiere que el día de su boda se convierta en una ceremonia protocolaria. Hay novios que optan por hacer una anónima visita a un despacho del ayuntamiento, firmar un documento y volverse a su casa, convertidos ya en marido y mujer, sin tener que pagar el peaje de los baños de arroz y las comidas multitudinarias. En el Concello de Vilagarcía lo saben, y por eso tienen ofertas para todos los gustos. Cada uno, que escoja la suya.