Las películas que no salen en la tele

Bea Costa
B. Costa VILAGARCÍA

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

Reportaje | Aires nuevos en una entidad histórica ¿Cine para frikis?, según como se mire. De lo que no hay duda es de que Ádega ofrece la posibilidad de disfrutar del «otro cine», que también existe. Desde Irán a China, las proyecciones de los miércoles son una ventana de lujo para descubrir otros mundos

05 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?a tesorera Patricia Rivas da en el clavo. «La gente asocia el cine club con un grupo de frikis, de gafas gordas», pero detrás de Ádega hay mucho más. Es el único reducto para ver un cine alternativo al comercial sin tener que coger la autopista. ¿Un lujo?, «una necesidad cultural», responde. Y por eso, ella y siete personas más han decidido ponerse al frente de una de las entidades culturales con más solera en Vilagarcía. El año próximo cumplirá 30 años -de alguna forma habrá que conmemorarlo, aunque la directiva no quiere avanzar acontecimientos- y se consolidará como unos de los cine clubes pioneros de Galicia. Algo más de un centenar de socios lo sostienen, pero Ádega no podría subsistir sin los 5.000 euros del Concello los 600 euros Caixanova y la aportación que hace la Xunta a través de la Federación galega de cine clubes. Pero toda ayuda es poca. Resulta una odisea cerrar el año sin deudas de modo que la directiva aprovecha toda ocasión para pedir colaboración: «por sólo doce euros cada tres meses se puede ver cine de calidad». La puesta en cartel de una película supone un desembolso de 500 euros (alquiler de la sala y de la película, transporte y edición de folletos) y entre las cuotas de los socios y lo que se recauda por taquilla, un día con otro, se consigue cubrir gastos. A los pases acude una media de sesenta personas aunque hay noches que se consigue el lleno o casi lleno, como ocurrió la temporada pasada con títulos como La Pelota Vasca , Invasiones Bárbaras y 11 S. Pero Ádega también se nutre del altruismo de gente que no sólo dedica su tiempo sino incluso bienes materiales. Gracias a una donación particular dispone al fin de ordenador, aunque todavía le falta la impresora y un proyector propio. Lo que sí será una adquisición obligada este año, con o sin donativo, será el de un objetivo adicional para adaptar a los proyectores de las salas del Gran Arousa y poder ver, de este modo, las películas antiguas del ciclo Historia del Cine sin problemas de encuadre. Ádega renueva su dirección pero en cuanto a la filmografía no habrá cambios de tendencia sustanciales. Seguirá habiendo películas iranís, turcas, indias o chinas y se mantendrán las versiones originales. «Pero también habrá películas españolas e hispanoamericanas que no tienen subtítulos», matiza la tesorera en un claro afán de eliminar el estereotipo de cine ladrillo con que muchos identifican estas proyecciones. Las fuentes de la que beberán los programadores serán las de hasta ahora: revistas especializadas, propuestas de la federación, internet y el boca a boca. En marzo se conocerá el nuevo cartel.