AREOSO | O |

20 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

DON Manuel nos está en todo. Hace dos años, no dudó en reprender a una señorita pontevedresa en plena calle. La muy desvergonzada había soltado un improperio y un taco, además de recordarle a nuestro hombre de Vilalba que andaba matando gamusinos mientras el fuel nos llegaba a la boca. Habrase visto, una mujer diciendo palabrotas; pero si en aquel manual para las féminas, tan en boga en la dictadura, ya quedaba bien claro que las mujeres tenían que tener piquito de loro y usar la boca para poner pintalabios, a lo sumo. Nuevamente, hace poco tiempo, Don Manuel tuvo que sacar la artillería pesada ante una de esas modernidades que le fustiga: los gays. Ahí estuvo, asegurando que lo de los homosexuales era un problema de cromosomas y quedándose más Pancho que Villa. La noticia sonó a pólvora en círculos de rojos y libertarios, pero el buen hombre se ratificó en sus palabras como el que más, demostrando que es uno y grande y que absolutamente jamás mete la gamba. En otra de las suyas, nos obsequió con que no podía hacer nada por fomentar la natalidad en esta nuestra tierra: «Eu non me podo meter na cama con ningúen», dijo el hombre. Pues qué pena, digo yo, después de que ayer nos requete asegurara que él, de condones, nanai de la China.