Navidad

| XURXO MELCHOR |

AROUSA

ENTRE LÍNEAS

10 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

TENGO compañeros que no tragan la Navidad. Unos dicen que les deprime y otros que les aterra. La verdad, a mí ni una cosa ni la otra. Tampoco es que me vuelva loco, pero confieso que me encanta volver a casa de mis padres -como el turrón ese-, reunirme con la familia y atiborrarme a salmón ahumado, que me encanta. Eso sí, lo de la compra compulsiva de regalos lo llevo fatal. Ha habido años en los que un familiar despistado me ha llegado a regalar la misma prenda de ropa que el año anterior. Muy fuerte. Me gusta regalar y tener detalles con la gente, pero no soporto ir de tiendas, qué le voy a hacer. Pero la Navidad no está mal, la verdad. Y menos si en casa hay niños pequeños. Verles abrir los regalos y ponerse como locos de contentos es alucinante. La Navidad trae a la mente recuerdos, sabores y sentimientos. Y eso a veces da miedo.