Reportaje | Ingeniería naval e investigación científica en Vigo El buque que construye Freire es el primero de la flota oceanográfica española que operará con robots submarinos capaces de bajar a 5.000 metros de profundidad
28 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Veitincinco años después de haber construido el Cornide de Saavedra -el primer gran barco de investigación oceanográfica de España y considerado aún hoy, con permiso del Hespérides , el buque insignia de la flota científica nacional (los expertos dicen que también es el más confortable)- el astillero vigués Construcciones Navales P. Freire, ha sido encargado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Xunta de Galicia del diseño del último gran laboratorio flotante, cuyo coste es de 22 millones de euros (3.652 millones de las antiguas pesetas) y estará operativo a principios del año 2007. Al margen de las especificaciones para las que será construido (campañas de pesca, sísmicas, acústicas y oceanográficas), la futura nave será la primera de las españolas en trabajar con vehículos submarinos teledirigidos no tripulados, capaces de hacer inmersiones de hasta 6.000 metros de profundidad, muy superiores a la distancia a la que yace el casco del petrolero Prestige , a unos 3.800 metros por debajo de la superficie. La tecnología, con todo, será de patente francesa, ya que el robot que incorporará a bordo el buque será el Víctor 6.000 , diseñado por el Ifremer galo (el Instituto Español de Oceanografía francés) y que ya viaja a bordo de sus oceanográficos como el Thalassa y Ltalante , que, también, transporta en sus bodegas al minibatiscafo tripulado Nautile . El Víctor 6.000 pesa cuatro toneladas, mide unos tres metros de largo por dos de ancho y dos de alto, y se desplaza a una velocidad de 1,5 nudos. Dispone de numerosas cámaras de televisión, cinco de ellas en color para registros, y dos monitores para dirigir el artefacto. El ingenio de maneja desde a bordo de la siguiente forma: Desde el cabestrante emplazado en la popa del buque se arría y sumerge a unos cientos de metros de profundidad una barquilla nodriza, que es el módulo que establece el telecontacto electrónico entre el robot y el puesto de mando en el buque. Tres de cuatro Con la nueva unidad, España dispondrá dentro de dos años de cuatro grandes naves de investigación, de las que tres habrán serán construidos en astilleros de Vigo. Así ha ocurrido con el Cornide de Saavedra (Construcciones Navales P. Freire, 1980) y el Vizconde de Eza (M. Cíes, 2001). Y pronto se sumarán otros dos buques científicos, uno de ellos también de 70 metros de eslora, y otro de menor envergadura, encargados recientemente por el Gobierno a M. Cíes. El importe del contrato es de otros 22 millones de euros.