Insoportable

AROUSA

AREOSO | O |

18 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

ME ENCANTA la televisión y disfrutar viéndola es un lujo que se reserva para el fin de semana. Sin entrar ya en el manido debate de si los contenidos de la mayoría de las parrillas son telebasura o si los espectadores se merecen estos programas, lo cierto es que el intentar disfrutar de una hora de la caja tonta se está volviendo un acto insufrible para muchos. Ya no es que la gente se limite a gritar las intimidades del vecino o que narre a los cuatro vientos sus problemas familiares, es que de cada hora de estos programas, más de la mitad la llenan anuncios de todo tipo. Alguien podría decir que no es nada nuevo, pero es que el pasado domingo TVE consiguió acabar con mi paciencia. Hasta tres veces se interrumpió la emisión en sólo media hora para hacer una pausa publicitaria. Y créanme que la citada parada nunca fue inferior a los quince minutos. A las ocho menos veinte terminaba la primera ronda de interminables consejos publicitarios que, sólo diez minutos después, volvían a la pantalla. Cuando uno creía que por fin podría disfrutar, por lo menos, de otra media hora de televisión, el logotipo de la cadena volvía a anunciar una nueva interrupción. Eran las ocho y cinco de la tarde. Y menos mal, que estamos hablando de la televisión de todos.