Esta modalidad comercial sólo se podrá ejercer los viernes y con permiso municipal La policía local requisó ayer las mercancías que portaban dos de estos vendedores
28 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?elojes, alfombras o ventiladores a pilas. Esas son las mercancías que muchos vendedores ambulantes ofrecen cada día en las calles. Casi todos son extranjeros, marroquíes para más señas. Se habían convertido en personajes habituales en ciudades y pueblos. Sobre todo en verano. Con el calor llegan los turistas a la costa. Y donde hay turistas hay dinero. Ése es el caso de O Grove. Durante las últimas semanas, han sido muchos los ambulantes que han ofrecido sus gangas a visitantes y vecinos. Tantos, que su presencia ha comenzado a ser considerada un problema por parte de la administración local. Ayer mismo, el Concello decidía tomar cartas en el asunto, y ha ordenado que se aplique «a rajatabla» una ordenanza de mercado ambulante que llevaba años olvidada en algún cajón. En virtud de esa ordenanza, la venta ambulante queda prohibida taxativamente. Y, de hecho, sólo se podrá ejercer dentro del municipio grovense los viernes -día de mercado- y con el amparo de un permiso municipal que deberá ser tramitado en el Concello. A los ambulantes a los que se descubra mercadeando fuera de ese marco legal les será retirado el material que porten. Ayer mismo, la Policía Local de O Grove requisó el almacén ambulante de dos de estos vendedores. Tranquilidad La concejala de Seguridad Ciudadana, Ana Isabel Domínguez, explicó ayer que la decisión de aplicar la normativa es que «ultimamente esto es una locura. Los vendedores se concentran en la zona del puerto y esto parecía ya Marruecos, y no quiero que esto se entienda como un desprecio, porque no tiene nada que ver con eso». La responsable de seguridad señalaba ayer que O Grove «siempre ha sido un municipio tranquilo» y quiere que esa paz siga reinando. Por esa razón se ha decidido a tomar cartas en este asunto y poner en vigor una ordenanza que, aparentemente, no va a afectar a los puestos de las collareiras, ya que «éstas, normalmente, tienen permiso municipal».