ENTRE LÍNEAS
10 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.EL VIEJO ideal revolucionario de libertad, igualdad y fraternidad debería ser algo más que una frase hecha y un epígrafe en los programas electorales. La igualdad de oportunidades es algo que brilla por su ausencia en la vida cotidiana de los ayuntamientos españoles. Les cuento un caso que conozco de primera mano. Oralice es psicóloga. Trabajó durante cinco años y medio en el Concello de Vilagarcía. Ahora optaba a un puesto en Muller. Ella vale un Potosí y es experta en atención a mujeres maltratadas. Su currículum era perfecto. No le dijeron lo contrario, pero no ganó. Achacaron su exclusión a que no había presentado copia de sus contratos. Se lo dijo el mismo que la contrató todos estos años. Le suena a excusa. Por suerte, en la amistad sí hay igualdad de oportunidades. Por eso Oralice tiene tantos corazones comprometidos.