AREOSO | O |
12 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.A PERRO FLACO todo son pulgas. Ya se sabe. Hay un grupo de ancianos en Lugo a los que le están tomando el pelo por partida doble. Primero los que los internaron en un piso que no reunía las condiciones mínimas para llamarse geriátrico, y después los que con toda seguridad los dejarán en el barranco. Si me equivoco, rectifico. Ojalá. Es muy fácil desde la Xunta clausurar un servicio que no se ajusta a la ley. Pero la conselleira María José Cimadevila quizás tendría que explicar por qué esos ancianos se ven obligados a dejarse en manos de desaprensivos. ¿Será porque no hay suficientes plazas públicas para acogerlos? A fin de cuentas en esta situación se ven los que sólo tienen 240 euros al mes para comer caliente. Para los ricos siempre hay habitaciones de lujo en centros privados. En el asilo de Vilagarcía hay una lista de espera crónica. ¿Se preocupó la Xunta de mirar si las viviendas en las que habitan los que aguardan una plaza reúne las condiciones mínimas de seguridad y salubridad? Es como lo de Hacienda. Sólo se inspecciona a los que declaran. Tú delinque, que si no me entero permaneces impune. Ahora sí, si te pillo la llevas clara.