Hasta cuarenta ciudades españolas, desde Cartagena a A Coruña, desde Barcelona a Sevilla o desde Málaga a Gijón, han constituido grupos de trabajo para negociar el paso del AVE. En la práctica totalidad de los casos, el método es el mismo: al cubrir las vías, los solares colindantes generan importantes plusvalías dado que, por una parte, quedan libres de ruido y, por otra, se ven complementados con espacios libres encima de la losa de hormigón que cubre el ferrocarril. En muchos casos, esos solares adyacentes son de la propia Renfe, que los vende y, con el dinero que saca, hace posible la actuación de integración en la ciudad de la trama ferroviaria. En otros casos, como sucede en Pontevedra, Renfe ya negoció esos terrenos y generó solares a cambio de ceder la superficie que va a ocupar la ciudad deportiva de A Parda. Sería pues necesario negociar con propietarios de solares privados.