Crónica | El pleno de la unanimidad
31 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?icen que es de bien nacidos ser agradecidos, y los corporativos grovenses supieron serlo. En la sesión del jueves se hizo efectiva la renuncia del concejal Francisco López Chesqui y tanto el PP como el BNG tuvieron palabras amables. «Aínda que nalgúns momentos foi moi belixerante con nós, debemos recoñecer a súa labor e dedicación, pois a facía desde a honestidade e desde o que que el entendía que era bo para o Concello», indicó el alcalde. El nacionalista Carlos Álvarez no quiso ser menos «porque aínda que partamos de postulados diferentes, si hai que recoñecer a súa dedicación». El Bloque esperaba que no abandonara tan pronto la corporación pero, así las cosas, no quiso dejar escapar la ocasión de tender la mano al que será su sustituto Francisco Pérez Katelo , que el jueves todavía se sentó entre el público. El abuelo Cacabelos La sesión empezó con tono conciliador -se inició felicitando a Pepe Cacabelos que no acudió al pleno porque acababa de ser abuelo- y así se mantuvo hasta el final. Prueba de ello es que todos los puntos, excepto el que hacía alusión a la expropiación de un terreno en la carretera de Virxe das Mareas, se aprobaron por unanimidad. Gobierno y oposición se intercambiaron piropos mutuos. A Fernando Meis lo felicitaron por su trabajo, el alcalde reconoció que le profesa un «gran cariño» a Xesús María y de Caneda dijo que mantiene posturas «moi intelixentes», por aquello del presupuesto. Era tal el buen rollito, que cuando se atisbó una disputa entre Meis y Álvarez por los terrenos del centro de salud, todos optaron por templar gaitas. Sólo Manuel Martínez Abalo, el vecino que ha emprendido una cruzada contra el Concello por el problema de los perros sueltos y la suciedad, puso la nota discordante y aprovechó la cita para repartir un amplio dosier sobre sus demandas. Dará más que hablar.