La flota que llegó de América

Ramón Ares Noal
X. Noal RIBEIRA

AROUSA

Reportaje | Luis Crujeiras hizo 57 maquetas navales en Estados Unidos El artesano Luis Crujeiras, ribeirense emigrado en Newark, ha cumplido su sueño: que todas sus pequeñas embarcaciones recalaran en Galicia

06 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

No es exactamente lo que deseaba, porque Luis Crujeiras quería que su obra se quedara en Ribeira, su ciudad natal, pero algo es algo. Los casi sesenta barcos que este carreirense construyó en Estados Unidos, buena parte de ellos reproducciones en miniatura de pesqueros de Santa Uxía, ya están en Galicia desde hace unos meses. El grueso de su flota se encuentra en Ferrol -40 naves-, donde formará parte del museo naval, en la sala dedicada a la construcción, que aún no ha abierto sus puertas, pero que ya se sabe que será un recinto de obligada visita para los amantes del mundo de los barcos. Otras piezas de su autoría están más repartidas, sobresaliendo un galeón en el museo Massó, con un corte longitudinal que permite ver el interior de la nave con todos sus detalles, y que es la reproducción de uno de los navíos que protagonizó la batalla de Rande. Su atractivo es tal que los reyes de España se interesaron por la pieza en una reciente visita a Galicia. Un año de trabajo Precisamente Crujeiras, que estuvo en Barbanza a principios de verano, se siente especialmente orgulloso con esta su última obra, puesto que le costó un año de trabajo y empleó en ella unas 14.000 piezas para que no faltara ni el más mínimo detalle. Si el trabajo del emigrante es duro, porque requiere dedicación casi exclusiva, sacrificio y malos ratos de morriña, Luis Crujeiras encontró en esta afición una válvula de escape. Siempre ha reconocido que cuando construía un pesquero de Ribeira, su mente viajaba al puerto de la capital barbanzana. Pero de aquellas curiosas naves no tardó en pasar a otras más sofisticadas, como las tres carabelas de Colón, o incluso el mítico Santa Isabel, que naufragó en Sálvora, y otras muchas. Por eso no para. Cuando estuvo hace unas semanas en Galicia pidió en el museo Massó que le facilitaran unos planos para hacer un ballenero. Con él se ha llevado la galera real de don Juan de Austria. Y Astilleros Barreras le remitió los documentos del Marqués de Comillas . Es trabajo para otros dos años, como mínimo, pero no será el último, porque está en contacto con otras instituciones para hacer nuevas piezas históricas, con el fin de que acaben luciendo para el público en general por España adelante, ya que descarta que recalen donde él desea, en Ribeira.