CON GOTAS
04 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.AUNQUE cierta lógica parece impregnar el frenazo a la expropiación de Cortegada, existen demasiadas preguntas sin una respuesta clara. Para empezar, resulta dudoso que la intención de Cuíña al anunciar la expropiación fuese únicamente la de proteger la isla. De hecho, el archipiélago ya estaba blindado contra el cemento por las normas urbanísticas, la propia Xunta y la Ley de Costas. El ex conselleiro planteó la recuperación del espacio carrilexo en clave de devolución al pueblo de lo que le había sido arrebatado y corrección de un error histórico. Como un acto de justicia al que la inclusión en Illas Atlánticas ponía la guinda. Pero jamás como una sustitución, ni siquiera cuando él mismo propuso la incorporación al parque nacional. Tal vez tengan sus razones, pero deberán explicarlas si quieren evitar el tufillo a sospecha.