Una mirada solidaria

La Voz

AROUSA

El palomar El fotógrafo José Luiz Oubiña visitó los campamentos de refugiados del pueblo saharaui; ahora divulga la experiencia como mejor sabe hacerlo, con imágenes

20 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La odisea del pueblo saharaui engancha entre la España comprometida, y Arousa no permanece al margen de este fenómeno. La vergüenza por la traición del pasado y el olvido histórico para con un pueblo hermano que lucha por recuperar su patria se suma al éxito de una estudiada campaña de supervivencia diseñada por uno de los pueblos más organizados del planeta pese a vivir en unas condiciones adversas tanto por la dura climatología como por los pobres recursos de los que disponen. Todo españolito acomodado que se atrevió a visitar los campamentos regresó comprometido con la causa y dispuesto a sumarse a la lucha. El conocido fotógrafo José Luiz Oubiña no fue una excepción. Visitó hace unos meses los campamentos y ahora cuenta su experiencia como mejor sabe hacerlo, con imágenes. El relato gráfico está a disposición del público en la casa de cultura de Vilagarcía, hasta el 14 de septiembre. Sobre la profesionalidad del autor no quedan dudas, contrastada con muchos años de oficio. Pero las imágenes de la casa de la cultura son mucho más que buenas fotografías, son un fiel reflejo del vínculo que ya une a José Luiz Oubiña con sus amigos africanos. La exposición refleja las duras condiciones en las que viven en los campamentos; la aridez del desierto, la falta de infraestructuras, las humildes, que no pobres, viviendas... Pero los saharauis viven lejos de la derrota, no en vano la muestra lleva por título Un pueblo en lucha . Y esa lucha se palpa en las imágenes que hablan de la organización diaria: las labores de las mujeres tejiendo alfombras, el ritual del té, la recogida de agua, las tareas diarias... Los saharauis no luchan sólo por sobrevivir, luchan por recuperar su futuro, y de ahí que pese a las circusntancias adversas sus hijos acudan diariamente a las escuelas. En esos niños tienen puestas todas sus esperanzas y de esas humildes aulas partieron hacia universidades del extranjero los que hoy son los mejores embajadores de la causa saharaui. En los retratos no se esconde la cruda realidad, representada en la cara de un niño cubierta de mocos y moscas; pero la mayoría de los rostros recogidos por la cámara de Oubiña están lejos de esconder tras su mirada la derrota y la miseria que suele acompañar a las instantáneas del tercer mundo. El pueblo despojado de sus tierras en el antiguo Sahara es orgulloso y no pierde la esperanza. En los ojos de sus gentes, desde los pequeños escolares a los abuelos que han visto demasiado se lee la convicción del futuro triunfo.