La bandera azul, en entredicho

AROUSA

AREOSO | O |

09 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

AL CONCELLO de Vilagarcía le llueven las críticas de la oposición por la pérdida de la bandera azul. Está claro que depurar responsabilidades es una de las funciones de quien fiscaliza la gestión municipal, y que pedir cuentas a la Administración local no está de más si es con ánimo constructivo, porque a fin de cuentas el distintivo era de todos los vilagarcianos. Pero en las circunstancias políticas que se viven en los últimos días, con un gobierno tocado por los resultados electorales y una oposición fortalecida por la misma causa, parece que se quiere hacer leña del árbol caído y se está dejando de lado un serio debate que se debe plantear en torno a la concesión de las banderas azules. Habida cuenta de que la situación de la playa Compostela no cambió en los últimos años -si había vertidos ya los había antes, y si no los hay no había por qué retirar el distintivo- cabe preguntarse: ¿Mereció alguna vez la playa de Vilagarcía la bandera azul? Cuando estos distintivos ortorgados por la UE llegaron a Galicia, las primeras banderas ondearon en playas como Cabío (A Pobra) o A Lanzada, y el bañista asoció el estandarte a arenales limpios con aguas claras y batidas. Luego, los distintivos se extendieron a playas más o menos artificiales en las que los concellos habían hecho una fuerte inversión en servicios, como es el caso de A Compostela o la de Tanxil (Rianxo), que lucirá bandera este año por vez primera. Sin desmerecer a los ayuntamientos que se esforzaron por mejorar la calidad de sus playas, criterios de este tipo desvirtúan el significado original de la bandera. Yo dudo desde hace tiempo que alguien decida sus vacaciones por ese paño azul.