Quintela, un león enjaulado

Antonio Garrido Viñas
Antonio Garrido VILAGARCÍA

AROUSA

El concejal de Tráfico de Vilagarcía, y a la sazón vicepresidente del Arousa, vivió el derbi del domingo contra el Portonovo con la misma intensidad que aplica a la política municipal

12 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?Cuando faltaban diez minutos, noto que alguien me llama: "Padín, Padín, empató el Cerceda". Me di la vuelta y vi a Quintela, que había bajado del palco para decirme el resultado». El técnico del Arousa recordaba ayer con una sonrisa en los labios los nervios que pasó su vicepresidente en el derbi contra el Portonovo. Lo cierto es que el palco estaba a plan, coincidía un encuentro de rivalidad y la campaña electoral y los políticos saben que no es el momento de desperdiciar fotos así porque así. Y en el medio, Alejandro Quintela. Un león enjaulado y pluriempleado ayer, ya que es vicepresidente del Arousa y concejal de Tráfico. Y el domingo, también oyente empedernido de las emisoras de radio. Como el espectáculo de su equipo no daba para mucho, la tarde dominical solamente ayudaba para chillar al árbitro, un tipo en peor forma física que muchos de los que lo insultaban, y para comprobar si el previsible empate serviría para seguir en Tercera. Al descanso, las cosas parecían encaminadas en todos los campos menos en Cerceda. Allí el Alondras se empeñaba en aguar la fiesta arlequinada, por eso cuando la radio anunció el empate del cuadro local, el león no pudo más y de un chimpo salió del palco para comunicarle la buena nueva al técnico. A estas alturas, todo el campo de A Lomba sabía que el empate le valía a los dos equipos. El Portonovo también tenía su correspondiente corresponsal en la grada y la situación parecía bajo control. Pero la sombra de Pepe es alargada. Tuvo que ser en Lalín, precisamente en Lalín, donde se gestara una semana más de intranquilidad para los seguidores arlequinados. Allí, un tal Javi González ­-al parecer con la inestimable colaboración del guardameta local- marcaba el gol que le daba la victoria al Bergantiños cuando apenas quedaban diez minutos para el final del encuentro. Y con el triunfo de los de Carballo se frustraba la permanencia matemática del Arousa. El león Quintela se derrumbó en el palco. Todo el sudor de noventa minutos de pasión y radio se había ido al garete. Y allí, en el palco, el concejal y vicepresidente encontró el consuelo y la compresión de otro político acostumbrado al sufrimiento. Xosé Castro Ratón, candidato del BNG a la alcaldía de Vilagarcía y que en esta ocasión había cambiado la grada -el partido anterior del Arousa todavía era de precampaña- por el palco, se acercó a consolarlo. «Teríamos que ter chamado a Pepe», parecía decir.