La voz beligerante de las gentes de la ría

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

La crisis del «Prestige» ha convertido a Francisco Iglesias en un personaje respetado en toda Galicia y lo ha llevado a representar a los sectores productivos en la manifestación

04 nov 2022 . Actualizado a las 18:59 h.

Cuando se hizo cargo de la cofradía de O Grove, poco podía imaginar Francisco Iglesias que el 23 de febrero de 2003 tendría que dirigirse a miles de manifestantes que, en la Puerta del Sol, gritaban Nunca Máis . A este marinero grovense no le tembló la voz cuando agradeció el trabajo de los voluntarios en las costas gallegas ni cuando exigió al gobierno que centre sus esfuerzos en liberar al mar del veneno del fuel. Según algunos dirigentes del PP, su discurso fue «alarmista». No es la primera vez que ese término se usa para calificar las palabras del responsable del pósito meco. «Alarmistas» fueron también sus reiteradas e insistentes peticiones de medios para proteger a las Rías Baixas de una posible marea negra. Y es que, desde el 13 de noviembre, Francisco Iglesias se ha convertido en una voz beligerante con las políticas de las administraciones en la crisis del Prestige . Eso lo ha convertido en el blanco de las críticas del mismísimo Manuel Fraga y de altos cargos del PP gallego, que han buscado lecturas políticas en la actitud de este hombre de mar que ha echado por tierra todos los tópicos que pesaban sobre el sector. Apoyos Pero cuanto más criticada fue su figura desde los despachos de San Caetano, más simpatías concitaba el patrón mayor entre la población. «A túa fame é a fame de todos», decían los carteles que inundaron O Grove mientras el responsable del pósito mantenía una huelga de hambre para lograr barreras, skimmers, y todo lo necesario para luchar contra el chapapote. En unos tiempos en los que la sociedad se declara defraudada por la clase política, la imagen de Francisco Iglesias es una imagen en alza. Así lo demuestra su apretada agenda, plagada de invitaciones para participar en debates y conferencias. Quizás sea porque las suyas son las palabras de un profesional: como tal lo presentaron el domingo en Madrid. Un profesional del mar que comenzó a forjarse en una cofradía de O Grove desmantelada y triste, que logró convertir al pósito meco en un ejemplo de trabajo y organización para toda Galicia, y cuya labor fue recompensada con la vicepresidencia de las federaciones provincial y nacional de cofradías. Ocupar todos esos cargos ha enseñado a Iglesias a manejar los códigos de la comunicación y a elegir sus palabras con inteligencia. De ahí su éxito durante la crisis del Prestige : sus mensajes fueron claros y concisos, firmes y argumentados. Y de ahí, también, que el patrón de O Grove se haya convertido en un rival difícil para el conselleiro de Pesca, López Veiga, con quien las relaciones empezaron a romperse tras el decreto de cofradías y se deshicieron por completo con el Prestige .