Más de tres meses de alerta

La Voz

AROUSA

Arousa venció al chapapote sin armas y ahora se empeña en volver a la normalidad. Pero en mayo, el fuel puede volver

20 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?ace cien días, un petrolero a la deriva arrojaba sobre Galicia la amenaza de una marea negra. El barco, el Prestige, terminó su viaje en el fondo del mar, vomitando toneladas de fuel. Arousa contempló el periplo del buque a lo largo y ancho de la costa gallega con impaciencia. Su hundimiento no tranquilizó ni a los marineros, ni a los mariscadores ni a los mejilloneros. Las voces pidiendo medios de protección para la ría más rica del mundo fueron aumentando paulatinamente de volumen, hasta convertirse en un clamor que estalló en la plaza del Obradoiro.La Administración no respondió a esas peticiones. El chapapote, llegó a decir López Veiga, nunca tocaría las Rías Baixas. Pese a tan tajante afirmación, los sectores productivos de Arousa elaboraron un plan de prevención. Entonces parecía costoso. Hoy, echando la vista atrás, la cantidad parece irrisoria.Los medios no llegaron, pero el chapapote hizo acto de presencia en la bocana de Arousa el 3 de diciembre. El gobierno asegura que salieron a hacerle frente «unidades marítimas especializadas en la recogida de hidrocarburos». Pero en la memoria de la ría permanece aún la imagen de los miles de marineros que sacaban el fuel del agua con sus manos, o con aparejos artesanales.Tras la victoria, la derrota. La ría se cerró a la extracción de marisco y pescado. De la quema se salvó el mejillón, que sufrió en el mercado la desconfianza de los consumidores. Ahora, el pulso productor comienza a latir, aunque con sobresaltos, en una costa que parece condenada a «convivir con el chapapote». Y condenada también a mirar con suspicacia a un mar que, en el mes de mayo, con el afloramiento de las mareas, puede volver a llegar teñido de negro.