Bretaña conoce Vilagarcía

La Voz

AROUSA

MARTÍN SANMARTÍN

?avier Gago dio la bienvenida a los alumnos en francés y se atrevió con algunas frases, cortas. Pero enseguida se aferró al castellano porque «mi francés no es todo lo fluído que querría, ya que hace como 32 años que lo he estudiado». El regidor informó a los estudiantes de las excelencias de Arousa, presentándola como una villa acogedora. El regidor se congratuló por este tipo de iniciativas «que contribuyen a proyectarnos al exterior y permite que gentes de otros países nos conozcan». Además recalcó que los intercambios entre jóvenes son los que perduran en el tiempo «ya que se construyen amistades sinceras». ?ago no dejó pasar la oportunidad de refrescar la memoria histórica. Recordó a sus invitados que Vilagarcía fue la primera villa en plantarle cara a los franceses, en 1808. Y también que ese momento quedó inmortalizado con el nombramiento de la plaza de la Independencia. Una vez matizado el hecho histórico, Gago aclaró que «ahora nos llevamos muy bien con los franceses». ?n la segunda parte de su intervención, Javier Gago dio un repaso a la política internacional. El regidor explicó a los alumnos franceses su particular visión de la catástrofe del «Prestige». A pesar de lo que pudiera parecer, «no somos tercermundistas, sino un país moderno. La Administración, continuó, tiene que tener soluciones para este tipo de situaciones. Y cuando existen carencias en este apartado, son los hombres y mujeres de esta tierra los que suplen esas taras con su esfuerzo. ?inalmente, el alcalde admitió que no conocía la Bretaña francesa personalmente. Pero sí a través de los comentarios que le hizo su propio hijo «que sí la conoce, ya que participó en los juegos intercélticos. Y me dijo que era una zona bellísima. Espero poder conocerla pronto». Para concluir la recepción, Javier Gago entregó un plato de Sargadelos y un libro a los profesores que venían al frente de la expedición francesa. Y los invitados le hicieron entrega de un libro, para que vaya conociendo también las excelencias de la Bretaña. En la comida, seguro que algún profesor galo se encargó de traducir el discurso de Gago a los alumnos franceses.