?a relación entre Anne Tissier y Vilagarcía se ha forjado a golpe de sucesos. Hace tres décadas, marineros de Vilagarcía la salvaron del mar. Y ahora, es ella la que ha querido colaborar para que la Ría de Arousa se salve del chapapote. La historia comenzó el 4 de agosto de 1958, el día en el que el vapor Cabo Razo se fue a pique. El barco se hundió en la ría, al chocar con los bajos de A Barsa. «Perecieron en el siniestro tres señoritas pasajeras y diez tripulantes», decían los periódicos de la época. «Eu non esquezo xamáis eso», explica Anne Tissier, en una carta remitida al Concello de Vilagarcía. No olvida el trauma de ver morir a varias compañeras de viaje y a diez tripulantes del barco. Pero tampoco olvida que «foi gracias ós mariñeiros de Vilagarcía e os seus barcos que eu salvei a vida». Y es que fue un racú de esta villa, patroneado por Manuel Vázquez, el que la rescató de las piedras hasta las que logró llegar a nado. Y fue una familia de esta localidad la que la acogió durante varios días, hasta que se completó su recuperación y pudo reemprender camino hacia su pais.Desde que ocurrieron aquellos hechos han pasado 35 años. Un tiempo en el que Anne Tissier guardó su agradecimiento en la memoria. El hundimiento de otro barco, el Prestige , ha dado una oportunidad a esta mujer francesa de demostrar su agradecimiento a los vilagarcianos. Al descubrir que la Ría de Arousa estaba entre las zonas amenazadas por la marea negra ocasionada por el petrolero, Tissier Bernard decidió enviar al Concello de Vilagarcía «un pequeno cheque en proba de agradecemento». En total ha enviado 350 euros para ayudar a los marineros y mariscadores y para colaborar en la limpieza de aves petroleadas. Al domicilio de esta mujer llegará pronto una carta firmada por el alcalde. Javier Gago le escribe para manifestarle el agradecimiento de todos los afectados «pola súa contribución para paliar os danos do Prestige ».