Trescientos viticultores se concentraron en Pontevedra para pedir la mediación de la Xunta Indignación en el sindicato porque Agricultura no recibió a los manifestantes
03 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.A Más de trescientos viticultores de Rías Baixas volvieron ayer a concentrarse en la delegación de Agricultura de Pontevedra para exigir la mesa de precios. La protesta es ya la segunda que convocan los responsables de Unións Agrarias para pedir a la Xunta que medie e inicie las negociaciones. En esta ocasión, ningún responsable de Agricultura recibió a los manifestantes, por lo que el sindicato ha decidido endurecer la protesta y convocar nuevas asambleas para recabar apoyos. La primera de las manifestaciones tuvo lugar el pasado cinco de diciembre. Entonces, una representación fue recibida por el delegado de Presidencia, que se comprometió a transmitir al conselleiro de Agricultura las reivindicaciones de los viticultores. Ante el silencio mantenido por la Administración autonómica desde entonces, el sindicato decidió convocar una nueva protesta, que se celebró ayer por la mañana. Pero en esta ocasión, ningún responsable de Agricultura recibió a la representación de los viticultores de Rías Baixas. La medida ha provocado la indignación en Unións Agrarias, que ha decidido endurecer las reivindicaciones. «Ante esta nova mostra de prepotencia da consellería, Unións Agrarias fortalecerá as reivindicacións», explicaban ayer sus responsables. Convocar asambleas Las medidas del sindicato comenzarán por convocar nuevas asambleas en todas las zona de la denominación «para sumar esforzos que fagan máis visible aínda a xustiza das nosas reclamacións e o eco das nosas movilizacións», destacan. También continuarán con las manifestaciones ante la delegación pontevedresa hasta que sus reivindicaciones obtengan el respaldo de la Administración. El sindicato asegura que no está dispuesto a consentir que se repitan las condiciones de la vendimia pasada que, con un descenso en la producción del 40%, «o prezo da uva caeu un 47% entre os 2,86 euros por kilo do 2000 e os 1,51 euros do 2002». Cifras todas ellas que «deducimos das nosas consultas cos viticultores, ó non haber prezo oficial», afirman. Unións Agrarias considera que la Xunta está «faltando ás súas obrigas escudándose no que Díz Guedes chama falsamente libre mercado para eludir a mediación social que forma parte das súas encomendas democráticas», critican. El sindicato afirma que la Administración autonómica debe mediar entre los sectores de la denominación del albariño para conseguir la convocatoria de la mesa de precios y «o cumprimento da nosa demanda constitucional de fomentar os contratos homologados entre viticultores e bodegas», concluyen.