El remedio que Galicia no ve para el fuel

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

V. M.

La propuesta de las empresas Ferjovi y Distribuciones Pako, con la supervisión de Adena y el comité de O Grove, permite aspirar el chapapote con una bomba de succión sin que la arena natural sea arrastrada

20 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

De acuerdo con las declaraciones de destacados miembros de la Administración, la adquisición de un buque anticontaminación resulta un lujo excesivo para modestas economías como la gallega y la española. A juzgar por la atención prestada a las muchas iniciativas espontáneas que salpican las zonas afectadas por la marea negra, los mecanismos de limpieza del fuel en tierra deben sumarse a la lista de artículos fuera del alcance de Galicia. Uno de ellos es el sistema que las empresas Ferjovi, de Gijón, y Distribuciones Pako, de Vigo, ensayan en la playa militar de A Batería, en San Vicente. Las pruebas realizadas hasta el momento -ayer continuaban a pie de obra- son un éxito. Tanto la arena como el agua de mar a presión son capaces de eliminar el pegajoso chapapote de los elementos más difíciles de sanear: las rocas. El Principado de Asturias ha tomado buena nota, y este mismo lunes desarrollará un experimento oficial en la playa de Luanco, en Gijón. No sucede lo mismo al oeste del río Eo. Ni las firmas implicadas, ni Adena, que supervisa el proyecto, ni el comité de emergencia de O Grove, que lo ha gestionado, han recibido muestra de interés alguno por parte de la Xunta. Máximo respeto ambiental El verdadero hallazgo de Ferjovi y Pako no se encuentra en los sistemas neumáticos que lanzan arena o agua, por muy manejables que éstos sean. Lo realmente importante es el sistema de aspiración del fuel. Se trata de una bomba de succión, semejante a las que se utilizan habitualmente para retirar lodos y aguas residuales en las galerías de las minas asturianas. Su aplicación a la marea negra del Prestige podría solucionar más de un quebradero de cabeza. Las pruebas demuestran que el aparato, correctamente utilizado, absorve las partículas de hidrocarburo aprovechando su densidad, sin arrastrar más que una mínima parte de la arena natural que cubre las playas. De hecho, sin un método de este tipo, cualquier remedio sería mucho peor que la enfermedad. «¿De qué serviría que limpiásemos las piedras si después los restos de fuel y de rocas se quedan por ahí tirados?», razona Ramón, de Ferjovi. «De hecho, si no se recogiesen contaminarían mucho más, al estar el chapapote mucho más diseminado». Es Juanjo, de Adena, quien completa el argumento. Desde que los ensayos comenzaron, el miércoles, hasta ayer, los efectos del sistema combinado entre materia a presión, como agente agresivo, y aspiración, como medio de limpieza complementario e imprescindible, el aspecto de A Batería ha sufrido ciertos cambios. La segunda marea negra del Prestige , la que bañó las Rías Baixas, tiñó de espeso negro la playa militar y una docena de arenales entre A Lanzada y San Vicente. Ahora, varias lagunas con el color natural de la piedra sobresalen entre el oscuro manto de chapapote, allí donde las firmas asturiana y gallega han probado el mecanismo. Nada que objetar a la decisión de Costas de prohibir la limpieza de las rocas hasta que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas compruebe la bondad de los métodos. «Lo que hemos hecho es una simple prueba», explica Ramón. De ahí la importancia de la supervisión oficial del lunes. Esa misma que Galicia pasa por alto.