La línea de manchas que el martes amenazaba la boca de la ría ha pasado de largo. De momento, dicen personas que han participado en los trabajos de seguimiento de la marea negra, «no hay ninguna mancha que nos amenace», al no haberse acercado desde el sur nuevas acumulaciones de contaminación. Lo que queda en la bocana de la ría son las «galletas» que se desprenden de las islas Ons y Sálvora. Ayer mismo, a media tarde, la guardia Civil del Mar alertó a las cofradías de O Grove y de Portonovo de la presencia, entre Ons y San Vicente, de una mancha de 40 metros de diámetro que podía introducirse en alguna de las dos rías. Cuatro embarcacones salieron de los dos puertos mencionados para participar en las tareas de limpieza de esos restos de chapapote, una actuaciónque se realizó sin novedades. Pese a que los sectores productivos confían en haber ganado unos días de respiro, la alerta continúa en toda la ría. Los barcos seguirán saliendo a realizar rondas de reconocimiento por la bocana de Arousa, pendientes de los más ligeros signos de contaminación que puedan aparecer. El objetivo de la flota sigue siendo lograr frenar la entrada de cualquier rastro de chapapote en las aguas interiores de Arousa, la ría más rica de todo el mundo. Las pruebas con los medios obtenidos hasta la fecha por el sector también continúan realizándose.