La flota marisquera deberá asumir de nuevo por sí misma la defensa de la costa si el viento acerca nueva manchas
07 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El biólogo Alberto de Coo acuñó esta semana el concepto de cansancio social para referirse a la titánica tarea asumida por las gentes de Arousa: la defensa de su ría y de sus medios de vida sin otro recurso que sus propias manos y su capacidad para organizarse y hacer frente por sí misma a la amenaza de la marea negra. Superado el primer mal trago, las cosas no parecen haber cambiado demasiado por lo que a prevención se refiere. ¿Habrá más mareas? El fuel no desaparece por sí mismo. Hay manchas en el mar, por tanto habrá más mareas negras, ya sea en la costa arousana, gallega, en Portugal o en Francia. El principal riesgo para la ría llegará, en primer lugar, desde el sur, la dirección que han enfilando los principales cúmulos de hidrocarburo de la andanada que esta semana asoló las Rías Baixas. En segundo lugar, desde el oeste. No en vano, mar adentro se encuentra sepultado el Prestige , con su mortífera carga de fuel, que poco a poco va fluyendo hacia la superficie. Sólo por sí mismo, este factor puede condenar al litoral gallego a una amenaza constante durante meses e incluso años. Combinaciones nefastas Los cambios del viento previstos para esta semana constituyen la peor de las combinaciones posibles para los intereses de la ría de Arousa. En primer lugar, el viento soplará del sureste, empujando durante dos días la andanada de manchas que se encontraba ya hacia el sur de las Cíes hacia el norte y mar adentro. El golpe final puede llegar el miércoles, cuando el viento vire del oeste. Si los vertidos se encuentran a la altura del mar de Arousa, el aire los acercará a la costa, exponiendo de nuevo a la ría más rica del mundo a la marea negra. Carencia de medios Si las oleadas de fuel se ciernen de nuevo sobre la ría, encontrarán a unos defensores mejor organizados. Pero serán, fundamentalmente, los mismos que con sus propias manos contuvieron la marea negra en el exterior de la ría. Hay tres puertos habilitados para la descarga de fuel: Meloxo, A Illa y Cambados. Hay más contenedores y se ha dispuesto una flota de camiones para trasladar el hidrocarburo tanto a la planta de tratamiento de Laracha como a la refinería de A Coruña. Pero serán otra vez los pescadores, mejilloneros y bateeiros quienes deban enfrentarse a los vertidos. Conviene recordar que el miércoles, el segundo día de lucha sin cuartel contra la catástrofe, los marineros seguían recogiendo el chapapote con sus propias manos. Fueron capaces de limpiar mil toneladas con su trabajo a destajo. Esta vez, el riesgo puede ser mayor.