La cosecha de Rías Baixas, pendiente del sol

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso CAMBADOS

AROUSA

Un año más, Rías Baixas calienta motores para enfrentarse a uno de los trabajos más importantes y en los que se juega el esfuerzo de todo un año : la vendimia. Las cosas no están demasiado fáciles en esta ocasión debido a un tiempo loco en el que las lluvias han hecho simplemente acto de presencia y sólo cuando más perjudicaba a la cosecha.

14 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Prueba de ello es que ni consello regulador ni sindicatos consiguen ponerse de acuerdo en la cantidad que se recolectará este año. Y la diferencia no se limita a unos cuanto racimos, sino a millones de kilos de uva. Mientras, los viticultores miran al cielo pidiendo que, por una vez, las condiciones metereológicas ayuden a esta castigada cosecha y el sol luzca, por lo menos, hasta principios de octubre. En un año en el que las plagas no han casi afectado a la denominación del albariño, tuvieron que ser las lluvias las que causaron daños en una cosecha que se prometía, por lo menos, tan abundante como la del ejercicio anterior. Y fue en pleno proceso de floración cuando el agua acabó dañando a la uva e impidiendo el normal desarrollo del proceso. Todavía resulta imposible cuantificar las pérdidas, pero se dice que en algunas parcelas han terminado con la mitad de la producción. Pendientes del cielo A principios del mes de septiembre llegaron nuevos problemas: el fruto no había podido madurar adecuadamente y, a veinte días de empezar las tareas de vendimia en muchas de las parcelas la uva estaba todavía demasiado verde. La situación no ha mejorado demasiado y los expertos hablan ya de que las tareas tendrán que realizarse en dos fases. En la primera se recogerán sólo los racimos más maduros, dejando todavía un poco más el resto a fin de que la uva entre en bodega con el grado y la acidez adecuados. Dos cualidades necesarias y que influyen considerablemente en la calidad de los vinos. Las previsiones hablan de que los trabajos podrían dar comienzo a partir de esta semana en las subzonas de O Rosal y Condado y, a finales, en algunas parcelas de O Salnés. Sin embargo son muchos los que piensan que tendrán que durar, por lo menos, hasta mediados del mes de octubre. Previsiones Mientras el consello regulador apunta a que la cosecha podría alcanzar este año los 14 millones de kilos de uva, los sindicatos no lo tienen tan claro. Consideran que son muchas las parcelas en las que se han registrado pérdidas y que la producción apenas superará los 8 millones de kilos. Las organizaciones agrarias han vuelto a poner sobre la mesa la cuestión de la mesa de precios a sólo unas semanas de que de comienzo la vendimia. Después de las fracasadas negociaciones del pasado año, confían en que los bodegueros mantengan su promesa de retomar las conversaciones. Pero, un año más, todo parece indicar que no habrá negociaciones. De ser así, Unións Agrarias ya ha anunciado una manifestación que se celebrará el lunes en Santiago. Y a esta alturas todo parece indicar que la protesta seguirá adelante. Conflictos aparte, lo cierto es que la calidad de los vinos de este año dependerá de lo que suceda en los próximos días y de que el sol luzca en O Salnés. Quizás, por una vez, la suerte se alíe con este sector y le permita disfrutar de otra cosecha abundante y de calidad.