Una cuestión de estilo

Begoña Paso redac.arousa@lavoz.es

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

Unas siete mil personas pasaron este año por Equus Galicia. Así que la organización reforzará el programa para la próxima edición.

29 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Un poco de glamour No eran las carreras de Ascott, pero Equus Galicia le puso un toque de distinción a mi noche de sábado. Acostumbrada a los «animales» que rondan por los locales nocturnos de O Salnés, la elegancia de los caballos sirvió como bonito contrapunto. Es una pena que la feria equina de Vilagarcía se haya terminado. Pero Pedro Corbacho, el responsable de Fexdega, asegura que el año próximo volverá. Y reforzada. No me extraña: 7.000 almas se pasearon por el recinto mientras duró Equus. Lo que está claro es que el año que viene yo repito, y en esta ocasión me llevaré pamela y todo. Además, pienso tomar clases de equitación para poder subirme a aquel caballo blanco del que les hablé el otro día. Y si me caigo de la montura, quien sabe, a lo mejor el mismísimo Curro Jiménez me coge en sus brazos. Y no es que me guste mucho el bandolero, no. Pero es uno de los muchos amores televisivos que coleccioné en mi infancia. Sabor de fiesta Ya llegó Santa Marta. Y Pontearnelas está de fiesta, así que aprovechen, aprovechen. Yo pienso hacerlo, desde luego. Porque una taza de tinto y una ración de pulpo no serán glamurosos, pero desde luego sacian y dejan buen paladar. Para los turistas, la cita es obligada. Para los nativos, la recomendación sobra, porque ya todos sabemos que el pulpo de Santa Marta es uno de los mejores de la comarca (y que no se me enfaden en A Illa y en Vilanova, por favor). Un poco de cultura La gastronomía es cultura. De esa clase de cultura que no tiene que pelear para sobrevivir. Así que si les apetece profundizar un poco en la tradición gallega, dense un paseo por la verbena. Después de tomarse el pulpo y el vino, recorrido lento hasta la zona del baile, con un paquete de rosquillas en la mano. Y luego, ya en el campo de la fiesta (que por cierto, queda un poco a desmano), llega la hora de bailar con paso verbenero y sin falsos pudores. Eso es lo mejor de las verbenas. Eso y las rancheras, que me encantan para estas noches de verano.