La integración en el parque Illas Atlánticas restringe el acceso de barcos a Cortegada
AROUSA
El fondeo en el entorno de la isla carrileña exigirá la consecución de una autorización específica Aficiones tan corrientes como fondear en el entorno de Cortegada para merendar un churrasco veraniego tienen los días contados. La inclusión de la isla carrileña en el parque nacional Illas Atlánticas modificará de un plumazo las costumbres de un buen número de vilagarcianos, habituados a disfrutar de este emblemático espacio. El simple amarre de una embarcación quedará prohibido por ley. Detenerse en el mar de Cortegada sólo será posible a través de un permiso especial, al igual que en Cíes o Sálvora.
16 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Tal vez Cortegada sea una propiedad polémica y privada. Pero, al margen de capítulos muy puntuales, este hecho nunca ha marcado un obstáculo para el disfrute sigiloso de la isla. Muchos de los vecinos de Carril conocen perfectamente los mejores parajes para echar una siesta, dorar una paella o asar un par de chuletas en una tarde de verano. Todo ello se convertirá en un mero recuerdo en apenas unos meses, el período que tardará en definirse la ley sobre el parque nacional Illas Atlánticas. Las prohibiciones son varias. Pero la más importante se refiere a la presencia de embarcaciones en el entorno de la isla. El fondeo y amarre de barcos en la zona se verá firmemente restringido. De hecho, cualquier operación de este tipo exigirá la consecución de un permiso especial. Lo mismo reza para actividades menos comunes en la isla carrileña, pero muy presentes en el resto de archipiélagos que conformarán el parque, como el submarinismo o la pesca deportiva. Arriesgarse a practicar alguna de estas modalidades sin disponer de autorización será considerado como una infracción muy grave, sometida a sanciones. La normativa sobre Illas Atlánticas refuerza, de esta forma, las restricciones ya contempladas por la Consellería de Medio Ambiente a la hora de ordenar los recursos naturales de Cortegada. El documento define tres zonas distintas, en función de la posibilidad de acceso. La más protegida es la zona de reserva, que incluye al conjunto de islotes formado por Malveira Grande, Malveira Chica y Briñas, y permanecerá cerrada al público. Posibilidades de visitas El acceso de visitantes sí es posible, aunque muy limitado a la zona de uso restringido, formada por la línea de costa y las masas arbóreas. El único emplazamiento libre de ste tipo de medidas será la zona de uso especial, coincidente con la antigua aldea.