La indiscriminada mano del hormigón

La Voz

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

Las normativas urbanísticas combaten con éxito desigual la desfiguración del paisaje y el patrimonio de O Salnés El debate sobre el feísmo urbanístico se ha instalado en los círculos políticos. Xunta y concellos protagonizan una dialéctica centrada en la aprobación de normativas y el freno al hormigón indiscriminado, que en casos como los de Teo y Oroso hace saltar chispas. En O Salnés, tres municipios, Vilagarcía, Ribadumia y, tras una complicada tramitación A Illa, disponen de un PXOM en regla. Otros dos ayuntamientos, Cambados y O Grove, avanzan hacia su consecución. Sin embargo, los instrumentos legales parecen no ser suficientes para atajar el problema. Cada día, un nuevo disgusto estético surge en algún punto de Arousa.

20 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

SERXIO GONZÁLEZ VILAGARCÍA Sostenía Italo Calvino que las ciudades pueden dividirse en dos clases: «Las que a través de los años y las mutaciones siguen dando su forma a los deseos, y aquellas en las que los deseos, o logran borrar la ciudad, o son borrados por ella». A juzgar por su aspecto, la mayoría de los núcleos de O Salnés caerían en la segunda categoría. En concreto, aquella en la que los deseos -cuya motivación básica sería de tipo económico- han barrido la identidad de los pueblos. Una de las pocas excepciones es el casco histórico de Cambados. Sin embargo, surge inevitable la sospecha de que sus paredes de piedra no han sobrevivido a los cementicios años del desarrollismo por una heroica resistencia. Más bien, porque los solares no atrajeron con la suficiente intensidad a los constructores. Morfología y sintaxis Sea como fuere, un paseo a lo largo de la carretera comarcal 550, entre Vilagarcía y O Grove, resulta aleccionador a la hora de evaluar el problema del feísmo urbanístico. El desfile de piezas inmobiliarias discutibles parece responder a dos dimensiones. En primer lugar, la morfología de cada edificio, sus características en solitario. Su fachada, el material con el que se ha levantado, su altura. El ladrillo o el recebo a la vista, las tonalidades estridentes o los pisos desmesurados son elementos que surgen en proporción indeseable. Está, por otra parte, el nivel de la sintaxis, la integración de cada edificación en un núcleo o en el territorio. Los pecados son, si cabe, mayores. Los tópicos insisten en que el visitante acude a Arousa atraído por la gastronomía y el paisaje. Quizás sea hora de cocinar también para el espíritu.