Un campo de pruebas urbanísticas

La Voz

AROUSA

Lo cierto es que el edificio de A Concha se ha convertido en todo un experimento de toma y daca urbanístico. La empresa de Falcón obtuvo la licencia municipal para levantar el inmueble. Sin embargo, pasó por alto un punto fundamental. La autorización del Concello marcaba expresamente que la inmobiliaria debía llegar a los correspondientes acuerdos con los propietarios de los terrenos colindantes. En este caso, con la Autoridad Portuaria de Vilagarcía, que ostenta la titularidad del parque público. Falcón no lo hizo, y de ahí la actual situación. Sin la autorización del Puerto, Castriño debería haber retranqueado dos metros el edificio para poder abrir luces sobre el parque. Pero la fachada sur se levanta directamente sobre el recinto sin ningún reparo. La compañía recurrió a todo tipo de triquiñuelas para seguir adelante. Entre ellas, cubrir el exterior del bloque de viviendas con una lona. Ahora, las ventanas inferiores están tapiadas y la obra paralizada. Es el turno del Puerto y de su muro de cuatro metros.