Danza rusa de cien naciones

La Voz

AROUSA

El Ballet de Krasnodar actuará esta noche en la vilagarciana plaza de A Xunqueira Los bailarines rusos son verdaderos maestros en el arte de convertir la disciplina en algo bello, y la Premiere rusa-ballet de Krasnodar no es una excepción. Su espectáculo llega esta noche a Vilagarcía, rodeado de la más sofisticada tecnología de luz y sonido. No quedará ni un centímetro para la improvisación sobre el escenario, en el que alrededor de una treintena de artistas pasarán, con el movimiento de sus cuerpos, de la tristeza a la pasión. Según el director de la compañía, Leonard Gatov, su coreografía «descubre la variedad cultural de las más de cien naciones que componen Rusia».

05 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

EVA OROSA VILAGARCÍA Los bailarines de la compañía nacional de Krasnodar (Rusia) no dejan al azar ni la plancha para los vestidos. Controlan hasta el mínimo detalle, y no es que les sobre el tiempo. Llegaron el martes a Galicia, y desde entonces han tenido casi una actuación por día. En A Xunqueira (Vilagarcía) estarán a partir de las once de esta noche con un espectáculo que, según el director del ballet «requirió un año de preparación». Su próximo destino está en A Pobra de Trives el día 7 y en Ribeira el 8. Después, una gira de un mes de duración los llevará por distintos escenarios de Italia. Dieciséis técnicos y unas cinco horas de trabajo harán posible un musical en el que los cambios de decorado son constantes. Sobre el escenario, 22 bailarines y seis cantantes arropados por la música en directo de una orquesta recorrerán el folclore ruso: Desde la alegre y temperamental Danza de los cosacos al ardiente y apasionado Amor gitano. Equipaje con 1.000 vestidos Además de sudar la gota gorda sobre el escenario, los artistas rusos tendrán que cambiarse de ropa para cada pieza. Nada menos que un millar de vestidos llenan sus maletas. También habrá un sitio para los amantes del mestizaje y es que estos artistas, que acumulan horas de ensayo en las zapatillas, se atreven con todo. Junto a las canciones y los bailes tradicionales de su país, los bailarines de Krasnodar ponen sobre las tablas la pasión y el romanticismo de las canciones italianas. E incluso harán su versión particular de la música española. Ritmos y danzas gitanas y judías se suman a la combinación multinacional del montaje, todo ello aderezado con pellizcos de humor. Y será posible lo más difícil: que la comicidad del grupo caucásico conecte con el público gallego, saltándose las fronteras culturales. La mímica hará el milagro. Además, provocará en el auditorio una risa sana, sutil y elegante.