Pronto empieza a decantarse la vela como la principal actividad deportiva del Club de Mar al tomar auge como embarcación deportiva la dorna y ser reconocida por la Federación Nacional de Vela en el año 1952, primero con ámbito regional y luego con ámbito nacional, la clase Nai, llamada así porque la dorna número 1, propiedad de los hermanos cordal Carús, tenía esa denominación. Ello provocó que se construyesen bastantes embarcaciones de este tipo, pudiendo afirmarse que entre 1952 y 1962 la práctica del deporte de la vela en Vilagarcía se realiza exclusivamente en dorna. Durante este período se organizan numerosas regatas, de ámbito local (realizando el clásico triángulo Vilagarcía-Carril-Ferrazo, travesías a la ría (Rianxo, A Illa Pobra, Ribeira) así como travesías a Marín y a Vigo, destacando la travesía a Vigo, disputado en agosto de 1958 -año de máxima participación y apogeo de las dornas- que puso en serio peligro a toda la flota participante, debido al fuerte temporal reinante. A partir de 1954, esta regatas fueron organizadas junto con el Real Club de Regatas de Galicia, que también tenía una flota de dornas. El fruto de toda esta actividad fue la concesión, en el año 1959, del Premio Virgen del Carmen, máximo galardón náutico existente por entonces, con premio en metálico de 50.000 pesetas. Tras la celebración en Vilagarcía en el verano de 1961 de los campeonatos nacionales y regionales de la clase Nai y de la celebración, en el año 1962, de la Semana Internacional de Vela de Marín, las dornas empiezan a decaer dejándose de celebrar regatas a mediados de la década de los sesenta, produciéndose, en consecuencia, un descenso en la actividad de la vela sólo mitigado por la creación de una pequeña flotilla de snipes , flotilla encabezada por, quizá, el mejor regatista que dio el club en toda su historia, el vilagarciano Ignacio Rey, ya fallecido, patrón del Xouba y gran deportista, ya que también destacó en su condición de baloncestista.