Jesús Lorenzo Crespo. gerente de conservas Jelopa «Los Peperetes» Aunque descendiente de conserveros, Jesus Lorenzo comenzó su vida profesional dedicándose a otros sectores. Finalmente, «un poco por casualidad» aterrizó en el mundo de la conserva. Su intención en este campo fue, desde el comienzo, alejarse de los procedimientos de la gran industria y ofrecer algo diferente. Así surgió «Los Peperetes», industria que trata de llevar la calidad y la exquisitez a los hogares y establecimientos hosteleros españoles. Dice que lo que produce una fábrica en cinco minutos lo producen ellos en todo un día. Pero esto no preocupa a Jesús, porque precisamente ese es su objetivo: diferenciarse de la producción industrial. Su apuesta parece que va a tener continuidad: su hijo Jesús acaba de incorporarse al trabajo en la firma.
26 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.M. S. P. VILAGARCÍA Desde 1993 funciona en Carril esta industria que, trabajando de un modo artesanal y apostando sobre todo por la calidad, ha conseguido entrar en el mercado español entre los productos más selectos. -Comenzamos en el año 93. Soy descendiente de conserveros, estuve en otro mundo, en los lácteos, y por una casualidad de la vida aterrizamos en este asunto de la conserva. Nuestra idea era un poquito innovadora, en el sentido de no parecernos a la gran industria. Ellos ya están haciéndolo muy bien y nosotros pretendimos ser en todo momento un poco innovadores. -¿Y cuál fue entonces su apuesta? -Pues tratamos de hacer una línea de productos de alta calidad y con una imagen totalmente diferente a la conserva tradicional. Esta es la filosofía con la que empezamos. -Y el mercado fue respondiendo. -Sí, el mercado fue respondiendo ante la presencia de los productos en los diversos puntos de venta. Normalmente los puntos de venta nuestros son las tiendas de delicatessen, hostelería de alto standing, y después cultivamos una venta a domicilio, como es la atención a ciertas personas que no tienen la oportunidad de comprar nuestros productos en las tiendas y que recurren a nosotros de una forma telefónica o mediante el fax. -Su materia prima serán productos de la ría, supongo. -Sí, por supuesto, aquí lo fundamental es contar con los recursos naturales que tenemos. Por desgracia los problemas de estos últimos meses nos han afectado de una forma especial, pero no sólo a nosotros, sino al sector marisquero en general. -¿Cuál es su sistema de compra? -Nosotros tenemos compradores en todas las rías. Estamos en todas partes, a expensas de que encontremos el producto que necesitamos. Lo que sí procuramos, y creo que es un tema interesante, es identificar cada producto con su lugar de origen. -Y una vez que llega aquí el producto. -Una vez que lo compramos, procuramos trabajarlo muy en fresco, sobre todo el marisco. Se limpia bien, se cuece, y después se vuelve a lavar. El único producto que se procesa mecánicamente es el berberecho. Una vez preparado, se cierra y se esteriliza. Este es el proceso del marisco, en pescado cada producto tiene su tratamiento. De las salsas se ocupa mi mujer, que las hace igual que las haría en casa. -Su empresa es básicamente familiar, ¿continuará la saga? -Sí, supongo que sí, porque tengo un hijo que se acaba de incorporar a la empresa y que supongo que seguirá con esto cuando a mi me fallen las fuerzas.