¿Te atreves con un helado de 21 bolas?

ANTE USTEDES... EL «NUNCA MÁIS». Si lo coge uno de los fans de «Crónicas carnívoras» pero en versión dulce y bajo cero, seguro que se lanza al reto. Es un superhelado de la carta del Flora en Area (Viveiro) que puedes compartir... o comer tú solito o solita. ¿Serías capaz?


Era un día de playa como otro cualquiera. Caluroso. Sol espléndido. El mar como una balsa de aceite. Los barcos de recreo trazando su perfil en el horizonte. Yo haciendo yoga. Los vecinos de toalla mirándome con cara rara. El niño jugando con la pelotita. Otro peleando con su hermano... ¡¡¡¡Stop!!! Vuelvo a empezar. Era un día de playa en Area, en Viveiro. Es uno de los arenales más «paradisíacos» a lo largo de la costa de A Mariña con nuevo vecino desde 1965, el negocio familiar que comenzaba la abuela de Aitor Losada Pereira (Area-Viveiro, 1980) y que desde entonces evolucionó como negocio hostelero pasando de ser restaurante a un disco-bar al que sumamos una terraza. Aunque parte de lo que atrae al público a este establecimiento tiene mucho que ver con el verano y la playa y el calor... Cuando nos golpea se nos viene a la mente la imagen de un helado gigante, XXL, que nos refresca y nos endulza esa tarde playera como nada en el mundo. Pues no son imaginaciones ni delirios estivales. ¡Es realidad! Ese helado existe y se llama el «Nunca Máis». El nombre no es porque digas esa frase cuando acabes de comértelo sino más bien un recuerdo «dulce» del amargo y crudo episodio que vivía la costa gallega con el «chapapote», contrarrestado por una inmensa marea voluntaria. Tiene 21 bolas de otros tantos sabores, todos los que ofrece la carta del Flora. Su precio de venta al público es de 20 euros.

Lleva coco, mango, vainilla, chocolate, fresa, limón, mandarina, nata, cheescake, turrón, pistacho, kit kat, frambuesa, oreo, avellana, straciatella, piña, dulce de leche, vainilla-brownie, galleta María y plátano. Dicho sin tomar aire, cuesta. Además, esta bomba calórica suma nata montada de pastelería, gominolas, frutas, siropes, barquillos y galletas. En el Flora, señalan, trabajan con productos lácteos «de calidad» y marca.

Los «osados»

¿Quién es capaz de comerse tal cantidad de una sentada? Claro está que si sobra no puedes llevártelo en táper a casa, por mucho que pongas el aire acondicionado a tope en el coche. Aitor Losada reconoce que no sabe las calorías que tiene el «Nunca Máis»: «No se las conté, no sé». ¿Y cuánto debe pesar? «Nunca lo pesé, pero seguro que pasará de un kilo de helado». «Lo piden a veces -señala- parejas para compartir. O lo comen entre cuatro. Que lo coma uno solo es menos habitual, pero sí que hubo gente. Ahora en verano es un helado que sale más y sobre todo a la gente de fuera le hace gracia cuando lo ve en la carta».

Le comento que bien podría promocionarlo proponiendo, por ejemplo, un reto y que le salga gratis al valiente que se lo zampe en un tiempo récord. «Bueno, tiene pasado. Más bien hay apuestas entre clientes y que uno le diga al otro ‘si lo comes entero, te lo pago’». Le pregunto qué decían aquellos que se enfrentaron en solitario a este «monstruo» heladero y responde: «Que aún comerían otro, dijeron».

El nombre

Cuenta Aitor Losada, que ha seguido la trayectoria familiar que inició su abuela, siguió su padre y ahora con su madre Marisa al lado en este establecimiento veterano viveirense, que el helado en cuestión fue creación de sus progenitores: «Sabría decir mejor ella cómo empezó todo pero ahora no está. Sé que había una pandilla que iba de marcha a Viveiro y paraban aquí y te decían ‘pon un helado gigante’. El nombre de ‘Nunca Máis’ lo pusieron mi padre, Manolo O de Flora, y mi madre”.

El local es además uno de los «santuarios de peregrinación» para amantes de los helados en Viveiro: «Sí, tenemos mucha fama. Mucha gente nos dice que ‘son os mellores xeados de toda a volta’, por el sabor y la variedad. Ofrecemos diez copas de helado, distintas, combinando sabores de muchas maneras, pero también batidos helados. En la carta también hay smoothies de fruta natural, gran variedad de cafés entre los que tenemos el café Flora y el café Area, capuchinos, carajillos, coctelería...». Ahora están entrando de lleno en la temporada de verano, que es la que sin duda se lleva la palma en cuanto a consumo de helados. Eso no quiere decir que en otras estaciones no apetezca uno. Aquí los ofrecen los 365 días del año: «Claro que se venden sobre todo en verano, pero hay quien viene al Flora en invierno y le vale igual porque tenemos estufa de leña».

Sea cuando sea, si te apetece un «Nunca Máis» ya sabes. No esperes a que se derrita porque tendrías que bebértelo.

Helados a la parrilla

pablo portabales

Javier Giugliarelli y Martín Mariño inauguraron en el centro comercial Os Regos, en Oleiros, la heladería Rafa Gelato

Javier Giugliarelli es un argentino de origen italiano que hace honor a sus dos ascendencias. En el 2001 montó la parrillada La Raqueta en San Pedro de Nós, que hace unos años trasladó a la recta de Oleiros con el añadido en el nombre de La Casona. Pues desde ayer regenta otro negocio en Oleiros, la heladería Rafa Gelato en el renovado centro comercial Os Regos. «Siempre estoy enfrente a la brasa, así que lo del helado me sirve de contraste», comenta Javier, que combina así el fuego y el hielo. «Siempre tuve pasión por este mundo, que por algo mi padre, Rafa, era italiano. Martín Mariño, que trabaja conmigo, y yo decidimos este emprendimiento. Contamos con fabricación y venta en el mismo local y todos los productos son artesanos», destaca Javier.

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