Bolsos únicos diseñados y confeccionados por madre e hija, de Ribadeo para el mundo

María Cuadrado Fernández
MARÍA CUADRADO RIBADEO / LA VOZ

RIBADEO

Rocío García Urrabieta

Celia López, natural de Ove, ultima la segunda colección de Bolsos Da Nai

23 sep 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La historia de Bolsos Da Nai es la historia de una madre y de una hija, y de una pasión compartida. Tras el éxito de la primera, Celia López Fernández, natural de Ove (Ribadeo) y residente en A Coruña, ultima el lanzamiento para octubre de la segunda colección de bolsos diseñados y confeccionados por ella y por su madre, Miria de Ove. Sus creaciones son exclusivas y fabrican una pieza de cada modelo, como mucho dos con el mismo diseño. La casa familiar es el epicentro, el lugar donde se plantean las ideas, se discuten, se pulen y se perfilan. La experiencia y los conocimientos de Miria, que en su día trabajó en los talleres de Llaú, animaron a su hija a iniciarse en el mundo del diseño y de la confección. Bolsos Da Nai es fruto de una afición y de la decisión de ambas de pasar más tiempo juntas.

Sus creaciones las comparten desde hace medio año con el resto del mundo en sus páginas de redes sociales (Facebook, Instagram). «Cuando subí la primera colección contactó conmigo hasta gente de Portugal», relata Celia, encantada con la repercusión del proyecto y principalmente orgullosa de que esta iniciativa le permita compartir tiempo con su madre, de la que destaca su perfeccionismo: «Procuro ir a Ribadeo en fines de semanas alternos, en vacaciones... Y allí diseñamos, cosemos... todo las dos juntas».

Las telas y los materiales que usan para fabricar los bolsos (la primera colección incluía una veintena) las adquieren en pequeños comercios, en tiendas de barrio de A Mariña, A Coruña, del Occidente astur... (una parte de los orígenes familiares de Celia están en Los Oscos). «Confeccionamos bolsos únicos, personalizados, de calidad, con identidad y estilo propios, y huimos de las prendas en serie. Me meto en tiendas pequeñas y allí paso una o dos horas escogiendo telas», explica Celia, que desde hace más de un año perfecciona sus conocimientos asistiendo a clases de costura.