La única librería de O Vicedo cerrará a finales del 2026: «Encántame este traballo, pero non dá porque cada vez hai menos xente»
O VICEDO
Ana Rosa Iglesias dirige un pequeño negocio «onde aínda se pode deixar a deber»
14 ene 2026 . Actualizado a las 13:53 h.Entrar en la librería Abrela, de O Vicedo, supone entrar en una especie de cueva mágica de Alí Babá en la que libros recién editados se dan la mano con joyas clásicas de colecciones como Austral, pero también con todo tipo de materiales escolares y de papelería, periódicos, revistas e incluso juguetes y artículos de bazar. «Somos coma un ‘chino’», sonríe Ana Rosa Iglesias López, actual propietaria de uno de los pequeños negocios que resisten en un municipio mariñano cuyo censo disminuye continuamente, aunque multiplique varias veces su población en verano. «A situación varía moito dun ano a outro. O pasado, por exemplo, houbo moitísima xente de fóra, pero de aquí hai cada vez menos e menos cativos, e ó final o verán acaba sendo como unha paga extra que non dá para vivir todo o ano», comenta esta empresaria, que tiene 61 años.
Hija de un matrimonio conocido y apreciado en la zona (su padre, Anís, era un marinero muy famoso, y su madre, Ana, era redera), Ana Rosa trabajó en supermercados de la zona hasta que hace nueve años, cuando tenía 52, se animó a emprender estableciéndose por sí misma, como trabajadora autónoma.
«A librería debe levar aberta polo menos 44 anos. Antes ca min tivérana cinco anos uns rapaces que logo aprobaron as oposicións», cuenta sobre un negocio que está ubicado en el número 63 de la Travesía da Mariña, junto a la LU-862.
Coles de O Vicedo y O Barqueiro
Entre sus clientes hay gente de diferentes edades. Mucha de O Vicedo, pero también de poblaciones cercanas, como O Barqueiro o Viveiro, y gente de paso. Con todo, resistir no es sencillo. «O problema é que non hai xente, e ben deitas dos colexios de aquí e do Barqueiro, que che fan encargos», reflexiona. Su librería funciona a la vieja usanza porque la confianza entre tendero y cliente existe. «É un deses sitios nos que aínda podes deixar a deber. Nos que vale o: ‘Xa virás’», comenta, y subraya que, en muchas ocasiones, acaba ejerciendo casi de psicóloga. «Á xente gústalle vir e parolar un cacho», cuenta, y destaca que las pasadas Navidades unos clientes de Madrid con casa en O Vicedo le regalaron unas galletas artesanas de jengibre. Otro cliente madrileño con casa en el municipio mariñano para veranear y que en tiempos dirigió un bar suele agasajarla con «bocartes en vinagre» que él mismo elabora. «Son detalles que te emocionan porque ves que a xente te aprecia», valora. Con todo, pese a las satisfacciones de su empleo, avanza que echará el cierre en diciembre de este año. «O traballo na librería encántame, pero non dá porque non hai clientela e o inverno faise longuísimo», lamenta.