Empresa y comité no llegaron a un acuerdo en el acto de conciliación
05 mar 2026 . Actualizado a las 17:43 h.El Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC) de Lugo acogió el pasado lunes un acto de conciliación tras la demanda interpuesta por el comité contra Alcoa por un presunto incumplimiento del acuerdo de viabilidad firmado con la plantilla. No hubo entendimiento entre las partes y por tanto este asunto se dirimirá presumiblemente en los tribunales.
CC.OO., con nueve delegados, CIG, con cuatro, y Confederación de Cuadros y Profesionales (CCP), con uno, respaldaron la interposición de una demanda y conformaron una mayoría en el organismo de representación de los trabajadores. Se pronunció en contra la UGT, que tiene ocho sindicalistas. Agotada así la vía de la conciliación, será el juzgado de lo social que corresponda el que resolverá sobre la demanda, que se tramitará por la vía laboral y no la penal.
El comité atribuye a la multinacional haber incumplido el pacto —firmado a finales del año 2021 y modificado en el 2023— por el que se aprobó un cese temporal de la actividad en la planta de aluminio, a cambio de mantener los empleos, realizar reformas en la fábrica —la más importante, la construcción de un horno de cocción de ánodos que la empresa ha congelado— y reactivar de nuevo al cien por cien la electrolisis.
Las centrales entienden que la compañía ha incumplido el contrato firmado al optar unilateralmente por su propia hoja de ruta, asegurando sin haber llegado a un entendimiento con la otra parte que no retomará el proyecto del horno —que requiere de unos dos años de ejecución— al menos hasta 2028.
En el pacto de viabilidad suscrito, Alcoa se comprometía a aprobar el paso a Fel 3 (ingeniería básica) del horno no más tarde del 7 de abril del 2023, con la estimación de aprobar la financiación total no más tarde del 7 de noviembre de ese mismo ejercicio, llegando a la puesta en servicio aproximadamente dos años después. Por ello, la compañía no tenía fechas límites que cumplir, lo cual no significa —consideran las centrales— que su decisión de congelar la inversión no pueda ser impugnada, pues la ausencia de negociación y de compromisos por escrito sobre plazos alternativos puede constituir una cancelación encubierta de un contrato firmado.
Los sindicatos han insistido en que sin el horno de cocción el complejo industrial de San Cibrao no tiene futuro, porque importar ánodos supone «un agujero económico». El presidente del comité de empresa, José Antonio Zan, atribuye a Alcoa premeditación y afirma que «el hecho de que Alcoa va a invertir en un horno de ánodos en Estados Unidos y no aquí, cuando tiene más 1.600 millones en caja y ese compromiso firmado, muestra que no hay buena fe».
«La empresa sigue considerando que la mejor manera de respaldar la viabilidad de San Cibrao es continuar avanzando en la operación segura y eficiente del complejo. Esto incluye centrarse en el trabajo en curso para completar el rearranque de las cubas de electrolisis y continuar con las obras para ampliar la capacidad del DBR a 104 metros; seguir asegurando las autorizaciones para el permiso de la cota 110 metros, y todo ello suponiendo un esfuerzo financiero muy importante por parte de la compañía», apunta Alcoa.
Con esta discrepancia de base, las Administraciones han optado por no intervenir. Hace casi un año que no se convoca la mesa multilateral de seguimiento para el cumplimiento del acuerdo de viabilidad. La última fue el 18 de marzo del 2025, después de que Xunta y Gobierno se posicionasen con Alcoa para validar el arranque sin el horno.