El carnaval invisible

Raquel Hermida

A MARIÑA

Raquel Hermida
Raquel Hermida EDUARDO DE MARTÍS

16 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El conflicto silencioso provocado por la transformación social de la época en la que vivimos pone en tensión el paradigma de lo que realmente somos y la persona que mostramos a los demás. Una sociedad que pone en valor la autenticidad, aunque por otro lado la lapida porque se ruboriza y le incomoda. Una sociedad que nos impide ser nosotros mismos y nos invita a recurrir al carnaval, lleno de máscaras, plumas, silbatos, tambores que nos da permiso para mostrar nuestra desnudez y nuestra vulnerabilidad, sin tapujos.

Durante siglos estos días han significado la liberación del ser humano en el que la máscara es la mejor aliada para mostrarnos tal cual somos, quizás esto sea lo mejor de nuestra condición. Cuando aprendemos a vivir sin ser nosotros, cuando usamos esa máscara el resto del año para ser un desconocido y ocultarnos, perdemos la grandeza del ser humano, perdemos nuestra honestidad hacia uno mismo y después hacia los demás. No todo vale, termina el carnaval y todo vuelve al punto de partida, a pedir permiso para ser nosotros mismos. El antifaz se agrieta y es el momento de dejar de fingir.

«Las redes sociales se han convertido en el nuevo carnaval»

Esta ironía carnavalesca no acaba aquí, ahora, las redes sociales se han convertido en el nuevo carnaval, veo muchos disfraces, algunos me gustan y otros no, quizás opto por aquellos que son más humanos, más auténticos, esos que pensamos que nos invitan a cuestionarnos, con los que creemos que aprendemos de verdad y que nos pueden ayudar a inspirarnos, a conectar y a ganar confianza. Publicaciones huecas, sin sentido y otras, como una performance para mostrarnos y demostrar no sé el qué. Personas haciendo el ridículo abaladas por el conformismo y la dejadez de lo que de verdad importa, el para qué estamos aquí. Camaleones de la supervivencia social que conquistan a los más vulnerables con sus mensajes huecos manipulando la información y dando lecciones de vida sin tener veracidad ni experiencia. La guerra de los «me gustas» esa validación efímera inventada del ego como si representara el éxito personal y profesional de cada persona o hazaña que desaparece con cada publicación.

Recuperar nuestra identidad

Hay algo extremadamente revelador en esta tiranía a la que nos enfrentamos por querer aparentar para conseguir la aprobación social y, esto me hace temblar, porque es el gran obstáculo para nuestro bienestar y para recuperar nuestra identidad: en el carnaval nos ponemos un antifaz para mostrar el yo verdadero mientras que durante el resto del año empleamos las redes sociales para ocultar nuestro verdadero yo. El “estoy bien y mira qué cosas magníficas hago” se ha convertido en la mentira más repetida de todas las publicaciones para tapar vacíos. La tiranía de aparentar la felicidad muestra nuestro lado más oscuro, la auténtica soledad del ser humano y la carencia de responsabilidad ante un posible rechazo social, hablamos de debilidad y no de vulnerabilidad. No necesitamos mostrar al mundo nuestros egos, necesitamos mostrar al mundo lo que realmente somos.

«No necesitamos mostrar al mundo nuestros egos, necesitamos mostrar al mundo lo que realmente somos»

El carnaval finaliza y parece que volvemos a la normalidad, cuando dejemos de subir publicaciones de colorines, plumas, personajes de ficción, charangas, volverán a las pantallas los auténticos personajes de ficción que simplemente esconden lo más escuece por dentro, un yo contenido temiendo al gran depredador social que provoca una distancia abismal de nuestros dos yos. Necesitamos volver a conectar con nuestro yo auténtico y abrazar la incomodidad de ser honesto.

¿Estaremos dispuestos a quitarnos la máscara para dejar de desvirtuar la realidad, no como cobardía sino como derecho de la humanidad?

¿Estaremos dispuestos a soportar esta incomodidad? ¡Viva el carnaval!