Faltaban unos diez-quince minutos para las 13 horas. A esa hora teníamos cita con la médica en el centro de salud. No había prácticamente ya nadie en la primera planta esperando, nosotros (una señora mayor y yo) y otros dos pacientes, los tres para la misma médica. Los otros facultativos ya no tenían a nadie, salían de vez en cuando; extraño, cuando no hay prácticamente vez hasta finales de mes.
En una sala en la misma planta estaban preparando cafés y bebidas para celebrar algo. Ya todos esperaban por la médica que seguía consultando (la nuestra y la de los otros dos pacientes). Nos atendió a los tres en menos de 15 minutos. Nosotros fuimos los últimos, ni cinco minutos; marchó de la consulta a la sala antes que nosotros, aún no habíamos salido de su consulta; no tuvo el detalle de esperar.
Reconozco que no sé de qué fiesta (pequeña) o evento se trataba; tal vez una despedida, un suponer, y está bien que lo hagan, que haya buen ambiente y compañerismo, pero creo que la consideración con los pacientes es lo primero. Porque nadie va al centro de salud con gusto, menos con una señora de 93 años con una infección y que apenas puede andar. La atención (y creo que la empatía) es lo primero. Reconozco que aguantarán también lo suyo, que entre los pacientes habrá de todo. No sé.
Aquí no falla el Sergas. Fallará en otras muchas cosas, seguro que sí, en cuanto a gestión, planificación y recursos. Como tampoco es cosa del Sergas la atención telefónica. Que te cojan el teléfono ya casi suena a premio, a día de suerte en algún caso. Y esto no sucedió en A Mariña; cerca, pero tanto da dónde. A lo mejor soy injusto, porque no todos/as se portan igual. Pero es que es ya la segunda vez en menos de 15 días que sucede. La vez anterior con una médica sustituta, joven como la de ayer. Tal vez sea solo inexperiencia.