La colaboración de la Guardia Civil en su trabajo de investigación de meses dio resultado; casi siempre lo da. Lograron detener a seis individuos acusados de desvalijar 15 ordenadores en el aula de informática de un centro escolar. En este caso fue un colegio de Vilalba, como pudo haber sucedido en cualquier otro centro. Llama la atención que los autores ya habían logrado vender o recolocar en este tiempo los ordenadores sustraídos a los escolares.
En su rastreo la Guardia Civil comprobó que, efectivamente, varios equipos de ordenadores portátiles sustraídos habían sido vendidos a particulares. Dicen que los detenidos formaban parte de un grupo organizado y experimentado, por lo que se ve, en este tipo de robos ya que contaban con una red amplia de clientes. Estamos hablando de una operación de 15.000 euros. No es menor. Pero, ¿no tiene responsabilidad alguna quién o quiénes compran ese material robado? De verdad, ¿no saben que son ordenadores -en este caso- sustraídos? Lo mismo sucede con los furtivos; no existirían si nadie les comprase el marisco ilegal. Y así podríamos seguir.