El testimonio de un viejo armador que embarcó de niño sin ropa de aguas ni botas «para que se hiciese duro»

La Voz

A MARIÑA

PEPA LOSADA

José Valle recibió un merecido homenaje en Expomar, en Burela

09 may 2025 . Actualizado a las 15:32 h.

Expomar, la feria náutico-pesquera de Burela, cumple en esta edición 20 años. Hoy es una de las mayores ferias del sector; para llegar hasta aquí hay mucho trabajo detrás. Antes y ahora. Lo destacaba el propio conselleiro de Mar, Alfonso Villares, al inaugurar la feria. Alabó el buen trabajo realizado para esta nueva edición, pero recordando también a todas las personas que trabajaron desde los comienzos de Expomar para crear esta cita de enorme interés para el sector y que vuelve a poner en valor además los productos del mar de Burela y a su gente, la gente del mar.

Sin duda, uno de los que mejor representan al sector es José Valle, Pepe do Caxoto, histórico armador, veterano hombre de mar, que ayer fue protagonista. Vivió en el mar y lo sabe todo del mar. Relató su experiencia en el mar de tantos años, de toda la vida, desde muy niño, cuando su padre lo embarcó sin ropa de aguas ni botas para que se hiciese duro. Lo recordaba en un reportaje publicado en La Voz de Galicia por María Cuadrado.

Decía que aunque pasó miedo con seis o siete años tras embarcarse en un bote de vela con su padre y su tío, a José no se le quitaron las ganas de volver al mar. Con once o doce años anduvo en ocasiones a la bajura con su progenitor, a la vez que aprendía náutica en la escuela de noche con Ginés Mon, Benigno Beltrán y Severino. «Iamos aprender porque daquela, nas mareas do bonito, non había nen radares, nen sonda, nen nada. Todo era moi precario», recuerda el armador, que dio su primera marea en la pesca del arrastre a los trece años y a los catorce embarcó para el bonito. Esta última fue una experiencia dura, en la que su padre lo puso a prueba, le inculcó la importancia de curtirse en el oficio, a la vez que lo sorprendió regalándole un reloj de 1.000 pesetas que le compró en A Coruña.

Recordaba también entonces que la galerna de 1961 lo cogió navegando en el Audaz, «o barco de madeira que era da casa. Xa o tiñan cando eu nacín. Era un barco de fuel». Recuerda con detalle momentos de aquella experiencia, incluidas las peripecias de sobrellevar la situación sin retrete en el barco: «Con aquel mal tempo eu tiña moito medo, tiña medo a que o barco dera volta, pero, pese a todo, era feliz».

En el mismo reportaje en La Voz también recordaba hace unos años que aprovechó el servicio militar en Ferrol para sacar el título de patrón y completó su formación, como patrón y motorista, en Vigo.Cuando se casó con María Sol, la familia compró el Monte Pajares: «Iamos meu pai e mais eu, cada un nun barco». Con el paso del tiempo, José y su familia decidieron construir el Valle Fraga, que hizo su primera marea el 26 de diciembre del año 1980. El Valle Fraga es un proyecto de familia. Cuando José rememora la historia del barco se emociona. No es para menos. La historia y los acontecimientos que la rodean darían para escribir un libro. Porque la construcción inicial del palangrero Valle Fraga se realizó en un astillero de Avilés que presentó suspensión de pagos antes de concluir su trabajo.

«Sacamos o barco do estaleiro despois de que presentara suspensión de pagos. Naquel momento vímonos cunha débeda moi grande encima. Toda a miña familia era avalista e estaba todo en xogo. Naquel momento xa lle pagaramos ao estaleiro moito máis do que estaba feito», relataba entonces. Lo recordamos ahora con motivo de este homenaje para que se vea lo duro que es a veces la vida del mar.

La situación requería de una intervención rápida y se optó por retirar el pesquero del astillero con la ayuda de dos barcos y un bote. Lo hicieron de noche y lo llevaron a Ribadeo. Aquella decisión obligó a José a tener que dar muchas explicaciones, a someterse a un proceso judicial, a salir escoltado de un acto y a un sinfín de complicaciones administrativas y de papeleo para poner el barco en condiciones y en regla, con su licencia para operar. Y todo, tras tener que acabar de construirlo y pertrecharlo en Santander.

Reflexión

Escuchar la historia en boca de José invita a reflexionar sobre la supervivencia de una familia y una empresa. «Levei un desgusto moi grande, pero na vida hai que pelexar, non queda outra», insiste el armador mariñano, que lamenta las dificultades a las que deben hacer frente los profesionales del sector pesquero por defender su trabajo y su espacio, ante un futuro incierto: «Cando nós empezamos, aló polo ano 80, había uns 460 barcos de cen toneladas de Gran Sol, desde Pasaxes ata Vigo. E agora quedan uns oitenta, incluíndo algúns de menos de cen toneladas».

La suya es una vida dedicada por entero al mar. Ahora llegado a los 80, recibió un pequeño homenaje, merecido, de su gente del mar en Expomar. Por eso en La Voz hemos querido recordar aquella entrevista con José Valle. «O que pasa hoxe en día neste sector da pesca é algo serio, pasa por un momento crítico. Os novos non se incorporan e non hai relevo», dijo agradeciendo el homenaje. Él mismo atracó el barco, el Valle Fraga, hace un par de años por falta de personal. También apostó por una pesca respetuosa y sostenible, «o mar hai que respetalo».

Este viernes a las 13.30 habrá degustación de productos pesqueros de Burela en el recinto ferial de Expomar.