Imposible elegir, vayan a las dos. Para ponerse las botas. Eso sí, con calma, sin prisa. Son dos casas de comida de las de toda la vida. Ambas merecen un monumento al buen hacer, a la comida casera con productos de aquí, de la zona. A un precio que hoy en día cuesta creer. 14 euros y comer hasta no poder más, de lo mejorcito (los fines de semana 18).
Casa Cándida, en Viveiró (con acento) ya la conocen: la de los 7 platos de menú del día y a repetir. Entrantes, almejas, arroz o lentejas, caldo, cocido, ternera guisada, postres, vino, cafés de pota y licores. Hasta no poder más. Un caso único.
Taberna de Montse, en Órrea, a 8 kilómetros de A Pontenova, otra maravilla. 70 años ya el negocio. El menú varía según el día de la semana. Entrantes, callos o mejillones u otro primero (los jueves chipirones encebollados), osobuco u otra carne o merluza de Burela, de segundo, postre (flan casero o tarta de la abuela), café, bebida. Pudiendo comer en torno a la misma cocina tipo bilbaína, de leña, donde preparan la comida, como en casa. Montse atiende de maravilla, igual que Antonio en Casa Cándida.
La experiencia en cualquier de las dos vale la pena. Para el fin de semana convierne reservar con antelación. Ambas cuentan con un Solete Repsol, pero lo más importante: tienen la fidelidad de una clientela de toda la vida.