Hay que apoyar al pequeño comercio. Hay que comprar en el comercio de proximidad, sin duda, porque así se hace economía circular. Así se da vida a cada localidad. Nadie lo pone en duda, sobretodo en un momento de dificultad para el pequeño comercio. Pero este debe también saber adaptarse a los nuevos tiempos, como lo deben de hacer otros sectores, estamos todos prácticamente obligados. No es solo el comercio. Nada es lo que era. Internet y las nuevas tecnologías han llegado y están cambiando la sociedad, lo están cambiando todo, hábitos y comportamientos, individuales y sociales.
He visto en la campaña navideña más movimiento de mensajería que nunca. Han llegado a los pisos más paquetes que nunca. Al mío también porque los más jóvenes veo que ya no saben comprar de otra manera. He querido comprar en el pequeño comercio y lo he hecho. He comprado unos zapatos en Viveiro para regalar a alguien que vive muy lejos, a 150 kilómetros. Luego, llegado el día de entregarle el regalo, no le servían y no tenían un número menos. No me gustaban otros y, sí, amables, me devolvieron el dinero. Trato de comprarles ahí zapatos siempre que tengo ocasión. Tienen además su producto en línea, en Internet, para ver. Muy bien.
He comprado también una prenda en otro establecimiento para regalar. No fue en Viveiro ni en A Mariña, pero sí un pequeño comercio. Luego, en Reyes, comprobamos que se precisaba una talla más; fui a devolverla pero no tenían una talla más en esa pieza exactamente y las demás no se ajustaban a lo que quería. Tuve que mirar otras cosas que no deseaba. Pensé, porque es inevitable, que online compras y devuelves y te vuelven a traer las piezas que haga falta. Sin salir de casa.
No sé. Me consta que se están haciendo esfuerzos por adaptarse a los tiempos. Pero lo de no devolver el dinero aún si algo que compras no sirve, porque la talla no se ajusta y no hay la talla que precisas, no lo entiendo. Nunca lo he entendido. Precisamente por ese trato próximo y de confianza. ¿Por qué debo de comprar otra cosa que no me gusta o no necesito? Supongo que tienen sus razones, seguro. Y procuro entenderlas y apoyarles como siempre pero cuando se trata de comprar un regalo para alguien que vive lejos es complicado si hablamos de tallas y números.