La revolución de Chusky devuelve lustre al Viveiro

El primer técnico que supera dos temporadas seguidas al frente del Viveiro en veinte años, llegó a Cantarrana con el club al borde del descenso y lo ha conducido a Tercera


Una revolución tiene muchas más probabilidades de éxito si es silenciosa. Si se prepara con esmero y sigilo, lo más probable es que cuando alguien quiera frenarla ya sea demasiado tarde. Quizás eso explique el éxito de Jesús Gómez Núñez (O Barco, 1980) en el banquillo del Viveiro.

«Chusky» es el décimo octavo entrenador que trata de echar raíces en Cantarrana en lo que va de siglo. Llegó a finales del 2017en una situación crítica, con el equipo coqueteando con el descenso tras la espantada de los principales pilares de su plantilla en la última década. Poco después, sin embargo, ha conseguido un ascenso soñado durante catorce años y es el primer entrenador celeste que completa más de dos temporadas consecutivas en el histórico club mariñano en los veinte últimos cursos.

Su crecimiento al mando del San Ciprián despertó el interés de la directiva viveirista para evitar un naufragio. «Para mí venir al Viveiro era ilusionante por lo que significa este club en A Mariña, aunque la situación fuese difícil», explica un hombre que puso el acento en recuperar el prestigio del club celeste.

«Para mí entrenar al Viveiro es una gran responsabilidad, igual que lo era ser jugador», cuenta uno de los héroes del último ascenso a Tercera en 2004. «Como ahora, no pudimos celebrarlo en el campo. Ganamos la promoción de terceros al Caselas y acabamos subiendo por los problemas económicos del Compos», añade.

"Sería un error traer algo completamente distinto porque estos chichos son los que consiguieron el ascenso. Nuestro equipo es este"

El estratega afincado en San Cibrao ha plasmado su personalidad en un equipo generoso en la presión y poco amigo de especular con el balón. «Estábamos haciendo una gran campaña y veía a los chicos capaces de mantener el ritmo. Nos quitamos la espinita del año pasado, que nos quedamos muy cerca», destaca antes de analizar las claves del éxito: «Es un proyecto sólido que iniciamos cuando llegué. Apostamos por gente de la zona y comprometida, con experiencia, y esos han arropado y ayudado a crecer a los jóvenes que ya fueron muy importantes para salvarnos el primer año. Formamos un gran grupo y trabajamos muy bien en cada entrenamiento, y eso se reflejó los domingos en el campo».

Chusky ya formalizó su renovación y empieza a trabajar en el desembarco de la nave celeste en Tercera: «Queremos mantener el bloque de estos dos últimos años tan buenos. Sería un error traer algo completamente distinto porque estos chichos son los que consiguieron el ascenso. Nuestro equipo es este».

La revolución silenciosa de Chusky llega a Tercera División.

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