Encuentros en la tercera fase

David Gómez Rosa

A MARIÑA

09 may 2020 . Actualizado a las 20:24 h.

-La fase más importante de la primera fase, será considerada como la fase más importante de la primera fase. - ¿Qué tal? Está muy bien, ¿no? - No, eso no está bien, quisiera volver a oírlo. - Dice que… la fase más importante de la primera fase, será considerada la fase más importante de la primera fase. - Esta vez creo que suena mejor. ? Si quiere se lo leo otra vez. ? Tan solo la primera fase. - ¿Sobre la fase más importante de la primera fase? Tenga en cuenta que la primera fase es la segunda fase, porque primero tenemos la fase cero. ? ¡Claro que lo tengo en cuenta! Es muy sencillo, esta desescalada la entendería un niño de cinco años. ¡Vamos, rápido, buscadme un niño de cinco años!

Probablemente así describiría el gran Groucho Marx la situación que estamos viviendo en estos días. Es una difícil situación en la que hay que conjugar las necesidades sanitarias, económicas y sociales. Tenemos deseos de ver a nuestros familiares y amigos, sobre todo a los que residen en otras provincias. Pero a estas alturas de la película todos sabemos que éstos serán “encuentros en la tercera fase”.

Podría decirse que estamos ante una situación hilarante, cómica, surrealista, si no fuera por la desgracia de las decenas de miles de vidas que se ha llevado hasta el momento el virus COVID-19 en nuestro país y el enorme agujero económico que está dejando. Nos enfrentamos a la terrible situación de que las medidas económicas adoptadas, en primera instancia, fueron para una crisis de 15 días y, finalmente, vamos a una crisis que, en el mejor de los casos, se alargará más de 3 meses. Incluso, la lenta salida de la crisis en forma de L, con una parte ascendiente muy poco pronunciada, puede hacer que no se retomen niveles de actividad cercanos a los que existían antes de la crisis hasta muchos meses después. De este modo, al alargarse el periodo de confinamiento, una de las medidas estrellas para afrontar el impacto económico de la crisis, como es la flexibilización de los ERTE, está suponiendo una espada de Damocles sobre la cabeza de muchas empresas. Me explico, si ponemos como ejemplo al sector de la hostelería, todo parece indicar que, con las restricciones de aforo en las primeras fases de la desescalada, casi todos los establecimientos van a tener que mantener a los trabajadores en situación de ERTE hasta el final del Estado de Alarma. No será rentable comenzar la actividad sin poder atender dentro le local ni en la totalidad de mesas en las terrazas. Esto supone alargar el cierre hasta finales de junio, es decir, por un periodo total de 3 meses. Así, para una empresa que tenga una plantilla de 10 trabajadores, con la aplicación del ERTE habrá obtenido cerca de 50.000 euros de ahorro en sus costes laborales, entre sueldo y seguridad social de trabajadores. Este importe lo asume el Estado, es decir, lo asumimos entre todos. Pues bien, cuando abra su establecimiento se verá obligada a mantener al 100% de la plantilla durante un mínimo de 6 meses. Esto le puede suponer grandes pérdidas ya que no se prevé que el consumo fluya alegremente tras la crisis y los ingresos no le llegarán para mantener a todos sus trabajadores. Pero es que, si despide a parte de la plantilla, se verá obligada a la devolución de las ayudas obtenidas por el incumplimiento de la cláusula de mantenimiento de empleo establecida en el Real Decreto que permite la flexibilización de los ERTE. Tanto en un caso como en otro, estamos hablando de cantidades muy elevadas de costes que pocas empresas pueden soportar. Esto pone de relieve la dimensión de la encrucijada para miles y miles de empresas en nuestro país. Y lo peor de todo, a mi juicio, es que a día de hoy ya hay muchas empresas que están muertas por culpa de esta crisis. Son zombis, cadáveres andantes, aunque aún no lo saben.