El viveirense también madrugó para volver a correr en el paseo marítimo que le vio crecer como atleta
02 may 2020 . Actualizado a las 20:15 h.Las baldosas del paseo marítimo de Covas son fieles testigos del imparable crecimiento de Adrián Ben Montenegro. De niño a prodigio del atletismo mundial. A sus 21 años lo pisa con menos frecuencia porque la progresión del sexto del mundo en 800 metros continúa de la mano de los mejores en la residencia Blume de Madrid. Pero tras 48 días encerrado, al fin pudo volver a la acción en las inmediaciones del arenal urbano de Viveiro.
«Ha sido como volver al cole, como un día de excursión», valoró poco después de su primer entrenamiento al aire libre tras un largo período de confinamiento. «Tras casi cincuenta días metido en casa, entrenando encima de una cinta, lo que siento es alegría por volver a entrenar así», explica el corredor del FC Barcelona.
Como otros muchos mariñanos, Ben madrugó en el primer día en la fase cero de la desescalada para practicar deporte de forma individual. Lo hizo sin exprimirse al máximo por tantos días de trabajo en condiciones más precarias: «Arranqué poco antes de las nueve e hice diez kilómetros en unos cuarenta minutos de carrera. Fui con bastante calma, aunque al final me dejé llevar un poquito de más».
«Mañana (por este domingo) tocará volver», avanzó el mediofondista mariñano, que afrontaba una temporada cargada de retos en la que esperaba colarse entre los elegidos que disfruten los Juegos Olímpicos de Tokio. Ya aplazados al 2021, aunque su mínima en los 800 metros mantiene la vigencia, Ben se propone ahora aprovechar la desescalada para recuperar sensaciones.
«Siempre atendiendo a las recomendaciones sanitarias, con precaución. Espero que esta posibilidad que nos han dado de salir sea definitiva y sigamos avanzando en la lucha contra el coronavirus. Lo primero es la salud de todos», resumió.
El atleta barcelonista había mantenido la intensidad de los entrenamientos dentro de las posibilidades que le ofrecía el confinamiento en el piso donde vive con su familia, en Covas. «El gimnasio BeOne me cedió material e hice todo lo posible por mantenerme en forma», cuenta Adrián.
Mantiene un buen tono físico: «No me noto mucho peor que estaba. De peso sigo más o menos igual, aunque siempre hay cosas que pierdes. Está claro que no es lo mismo estar entrenando en casa que en Madrid».
Justo antes de que estallase la crisis sanitaria en España, Ben se había proclamado subcampeón nacional de 800 metros en pista cubierta, solo por detrás de Pablo Sánchez-Valladares, en un campeonato celebrado en Ourense. El viveirense, también especialista en pruebas como 1.500 o 3.000, se centra en recuperar el tiempo perdido con buena parte de la temporada aún en el aire por culpa del coronavirus.